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El 'Pascual Duarte' llega a las 200 ediciones

En sus 51 años de existencia ha sido la obra más traducida después de 'El Quijote'

La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela, premio Nobel de Literatura, ha alcanzado su edición número 200, al cumplir 51 años de existencia. Han sido 51 años de gozos y sobresaltos, al decir del propio autor, que a sus 77 años de edad recuerda todas las vicisitudes de la novela con una memoria envidiable. La edición 200 corresponde a Destino. De todas ellas, 84 son traducciones, publicadas en diversos países. La familia de Pascual Duarte es la obra en lengua castellana traducida al mayor número de idiomas después de El Quijote (se han contabilizado 35), y observa Cela, con cierta ironía: "No se debería desdeñar el dato de que Cervantes me lleva cuatro siglos de ventaja".El número de ejemplares que se han vendido de La familia de Pascual Duarte es incalculable, o al menos Cela se niega a dar cifra alguna, pues está seguro de que no sería ni siquiera aproximada. 'El único estudio sobre tiradas de mis libros", dice, "corresponde al Viaje a la Alcarria, con un total de 11 millones de ejemplares. De esta obra se llevan publicadas 50 ediciones, y aún la supera La colmena, con más de 60". Pero los datos estadísticos le debordan al Nobel y ha de consultarlos al bibliotecario, Fernando Huarte, que lleva la investigación y el recuento de su bibliografía. Cela estuvo, la semana pasada rodando un anuncio para televisión en Segovia y Sotosalbos. Y descansó el domingo en su espléndida casa de El Espinar, en el campo de Guadalajara, a la espera del acto de inauguración de un monumento (obra del escultor Víctor Ochoa, sobrino de Severo Ochoa) que le dedica hoy la Universidad Complutense de Madrid y será presidido por los Reyes. Luego continuará escribiendo artículos y trabajará en algunos retoques de su nueva novela, El asesinato del perdedor, ya terminada. Madera de boj, que anunció hace años, sigue inconclusa.

Camilo José Cela contaba 25 años cuando escribió el Pascual Duarte y asegura que lo hizo sin ningún propósito de publicación: "En el año 1941 trabajaba en el Sindicato Nacional Textil y no tenía nada que hacer, como usted puede imaginar. Mi despacho se encontraba en la cocina, y allí distraía las horas escribiendo la novela. En la tertulia del Café Gijón leí algunos capítulos a Víctor Ruiz Iriarte, que me animaba a continuar, y éste es el motivo de que le dedicara la obra".El 7 de diciembre de 1942 la editó en Burgos la Imprenta Aldecoa, con una bonita viñeta en portada de Domingo Viladomat. Se componía de 190 páginas, el precio de venta fue de 10 pesetas y se tiraron 3.000 ejemplares. La novela alcanzó gran éxito y, 11 meses después, la misma editorial sacó su segunda edición, aunque la cubierta ya no llevaba viñeta y bajó el precio a ocho pesetas. Medio siglo después, Cela aún no ha logrado entender a qué se debió aquel cambio.

Reacción de la censura

La censura intervino al aparecer la segunda edición y prohibió su venta. Cela atribuye la tardía reacción del aparato represor del régimen franquista a la incompetencia de los censores: "Cuando salió la primera edición", comenta, "ni se enteraron, ni la leyeron. Sólo repararon en ella cuando les llegó la referencia de su éxito". El responsable según Cela, Pedro Rocamora, director general de Propaganda, escribió entonces una carta al director general de Prensa, Tomás Cerro -a quien los periodistas llamaban don Tomenos, pues era bajito-, comentándole que La familia de Pascual Duarte "predispone inevitablemente a la náusea", y añadía juicios descalificadores e incluso insultantes hacia el autor. Cela, que es de los que no se callan, corresponde ahora obsequiándole un ramillete compuesto por los más selectos epítetos de la lengua castellana: "Rocamora era una diáfana mezcla de botarate, chisgarabís, piernas, cantamañanas, vivalavirgen, robaperas, pinchaúvas, pelagatos y cagapoquito". Lo dice tal cual, de corrido, y resulta que recita al pie de la letra parte de un párrafo de su obra autobiográfica Memorias, entendimientos y voluntades.

El Pascual Duarte sólo estuvo prohibido en España tres años, pues en aquella época ni la censura era uniforme, ni tenían criterios fijos los censores. "Yo creo que carecían de criterio alguno", dice Cela, "de formación y de sentido común. Dependíamos del humor con que se despertaran. Tampoco había en todos igual actitud. Por ejemplo, de Juan Aparicio, director general de Prensa en los años cincuenta, se han dicho cosas negativas, pero es lo cierto que ayudó a muchos escritores perseguidos, hacía la vista gorda, sugería que escribieran con seudónimo, les buscaba alguna colaboración remunerada". Mientras tanto, La familia de Pascual Duarte ya empezaba a aparecer en otros países. Prisma, de Roma, la editó en italiano en octubre de 1944. El 18 de mayo de 1945, Emecé la publicó en Argentina. The Chiswick Press, de Londres, la editó en inglés en 1946, y tiempo adelante se estuvo traduciendo a todas las lenguas, incluidas el latín, el griego, el esperanto, el romanó y el maratí.

En mayo de 1946 reapareció el Pascual Duarte en España, publicado por Ediciones del Zodiaco, con prólogo de Gregorio Marañón. Fue el primer prólogo de la novela. El autor había intentado que se la prologara Pío Baroja, mas éste se negó después de leerla, y le dijo: "Si quieres ir a la cárcel, vete tú solo". Cela conserva recuerdos muy entrañables de Baroja y de Marañón, y habla de ellos con gran admiración y afecto.

Las 200 ediciones del Pascual Duarte no siempre han sido libros convencionales -hay dos en Braille, para ciegos-, e incluyen versiones facsimilares y no venales. Entre ellas, una de Radio Nacional (1989) sobre la primera edición; o las realizadas por el Círculo de Lectores: la del manuscrito (1991), reproducido con exquisita pulcritud, tirada de 1.280 ejemplares; el manuscrito del manuscrito (1989), tirada de 125 ejemplares numerados, y el cartel (1990) compuesto en tipografía de distinta intensidad para reproducir el retrato de Cela y a su vez desarrollar los 206.307 caracteres y espacios que conforman el texto íntegro de la novela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de diciembre de 1993