Sánchez Ferlosio define la ciudad como el territorio de los desconocidos

El escritor Rafael Sánchez Ferlosio dijo ayer que "el objetivo más directo ante los ojos de un observador positivista debe ser lo que pasa en la calle, y la primera diferencia que resalta a su mirada entre el tráfico callejero de un pueblo y el de una ciudad será la de que mientras el pueblerino se mueve exclusiva o predominantemente entre conocidos, el metropolitano se mueve, por el contrario, de modo prácticamente exclusivo, entre desconocidos, hasta el extremo de que el encuentro con un conocido se considera una excepción casual".El autor de El Jarama (1956), que clausuró el curso La vida de la ciudad: retos, héroes y víctimas -que han dirigido el psiquiatra Luis Rojas Marcos; la directora de comunicación de Espasa Calpe, Sylvia Martín, y el redactor jefe de opinión de EL PAÍS, Ángel Sánchez Harguindey-, explicó que las diferencias entre la ciudad de Lindos, en la isla de Rodas, de cualquier megolópolis no se reduce a la mera dimensión, y más que "en cuanto a magnitudes topográficas, en cuanto al número de los habitantes". El seminario, realizado en San Lorenzo de El Escorial, formó parte de los curso de verano de la Universidad Complutense.

Para Ferlosio, el salto del número de habitantes "desde el orden de los miles al orden de 200 de miles o al millón" conlleva un innegable cambio cualitativo para el medio en cuanto ámbito público del movimiento ciudadano. Añadió que en la ciudad uno es "cualquiera entre cualquieras, siempre se halla abocado a ser, de alguna forma, otro; otro incluso respecto a sí mismo, -y se halla abierto a encarnar a cualquier otro que precisa más realidad que la imagen, gesto o actitud, connotaciones de una apariencia imaginaria".

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