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Barcelona será sede del Congreso Internacional de Arquitectura.

ENVIADO ESPECIAL El papel de la arquitectura culta en el desarrollo futuro de las ciudades y la respuesta a los desafíos urbanísticos del siglo XXI serán el marco teórico del XIX Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), que se celebrará en Barcelona en julio de 1996. Los organizadores del congreso, que se celebra cada tres años y reúne a unos 9.000 arquitectos de 82 países, desean que esta reunión profesional se convierta en el gran acontecimiento cultural de la ciudad. El programa de 1996 se presentó en Chicago, donde se inició el viernes el XVIII Congreso de la UIA, que el domingo eligió a un español, el barcelonés Jaume Duró, como presidente.

La presidencia de la UIA es un cargo de coordinación política y profesional que sitúa a Duró al frente de una organización a la que pertenecen más de 1,5 millones de arquitectos. El arquitecto elegido el domingo es el segundo español que ocupa este cargo en la organización, que fue presidida a finales de los años sesenta por el arquitecto madrileño Rafael de la Hoz.

La UIA es una organización fundada en 1948 que tiene su sede en París y que agrupa a los colegios de arquitectos de 82 países. Cada tres años, la asociación celebra en una ciudad distinta su reunión, que es una mezcla de simposio técnico, feria de presentación de nuevos productos, materiales y procesos para la arquitectura y foro de debates.

El congreso que se celebra desde el viernes pasado en el gigantesco centro de convenciones McCormick, de Chicago, tiene como lema central La arquitectura en la encrucijada: proyectos para un futuro plausible.

Los organizadores del congreso de 1996 desean, con un espíritu parecido al que guió la transformación urbana de Barcelona con vistas a los pasados Juegos Olímpicos, que la reunión mundial de la UIA se convierta en un acontecimiento ciudadano y cultural. Los arquitectos Josep Martorell e Ignacio de Solá-Morales -presidente y ponente, respectivamente, del congreso plantean la necesidad de impulsar el papel de futuro de la arquitectura con un trasfondo de reflexión cultural y artística.

Identidad urbana

El primero de estos dos objetivos se logrará mediante exposiciones y actos sobre arquitectura en los que se implicarán las instituciones públicas y las entidades culturales barcelonesas. Se prevé, por ejemplo, una exposición en la Fundación Miré de la obra de algún arquitecto contemporáneo (aún por determinar) que haya influido en la revitalización de la identidad urbana. Otra exposición, que podría ser acogida por la Fundación La Caixa, incidiría en el aspecto patrimonial de la arquitectura. Aún está por perfilar la participación de la Generalitat y el Ayuntamiento en estos actos, así como las exposiciones que podrán acoger el Museo Nacional de Arte de Cataluña o el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.

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