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Crítica:ÓPERA /'CARMEN'

No lo vuelvan a hacer

El sino y la irresponsabilidad convirtieron al estreno de Carmen -en el Liceo, un estreno que se preveía más o menos tranquilo, en un estreno "de alto riesgo".El sino: una faringitis impidió que Kathleen Kuhlmann pudiera cantar el papel protagonista. A última hora, sin haber podido participar ni en el ensayo general, Maria Ewing, la cantante que estrenó esta producción en el Covent Garden, asumió el compromiso de la sustitución.

La irresponsabilidad: a cinco días del estreno, Uwe Mund, el director musical, dejó la obra colgada y se fue. Javier Pérez Batista, maestro asistente del teatro, tuvo que asumir la "patata caliente" de dirigir el estreno de Carmen. La actitud del resto de los directivos del teatro también fue irresponsable. No hubo comunicado oficial. Era su obligación añadir algo más.

Carmen

De Georges Bizet. Intérpretes: María Ewing, Neil Schicoff, Kristinn Sigmundsson, Adriane Pieczonka, Stefano Palatchi, Antoni Lluch, Lluís Sintes, Vicenç Esteve, Josep Ruiz, Mª José Sánchez, Maria Uriz y Cristobal Viñas. Orquesta y Coro del Gran Teatro del Liceo. Escolanía Mare de Déu de Montserrat. Dirección musical, Javier Pérez Batista. Dirección escénica, Núria Espert. Escenografía, Gerardo Vega. Vestuario, Franca Squarciapino. Coreografía, Cristina Hoyos. Coproducción del Gran Teatro del Liceo y de la Royal Opera House Covent Garden (1991). Gran Teatro del Liceo. Barcelona, 17 de marzo.

Abucheos y aplausos

Subió el telón y la función medio se salvó. Mund había dejado la orquesta bien preparada, los músicos fueron solidarios con el sustituto y le ofrecieron una gran actuación tocando bien y con ganas, Pérez Batista salió bien librado del fregado.En los cantantes hubo de todo. Muy bien Palatchi como Zúñiga, discreta, tirando a bien, Pieczonka como Micaela, insuficiente Sigmundsson como Escamillo, no da la talla vocal del personaje; la escénica, tampoco.

Neil Shicoff no es un Don José memorable pero es bueno, muy acertadamente planteó el personaje en progresión tanto en lo vocal como en lo escénico y desde el pipiolo concreto y realista del primer acto lo condujo bien hasta el hombre trágico, abstracto y trascendente del tercero. De Maria Ewing, tras agradecerle que tuviera la valentía de meterse en un lío de esta envergadura, se debe decir que es buena actriz pero no es una gran Carmen. Le faltan recursos para esa terrible partitura y juega la carta de llegar con el personaje adonde no llega con la voz. Discreto el resto y con demasiados altibajos el coro.

La producción, firmada por Núria Espert, recibió abucheos y aplausos a la par. No había para tanto, era muy cuidada en lo material, convencional en el movimiento de personajes, floja en el movimiento de masas, sin grandes ideas en lo dramatúrgico y con algunas gratuidades.

Se corrió un grave riesgo con este estreno. Les salió medio bien, pero no lo vuelvan a hacer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de marzo de 1993