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10.100 inmigrantes serán autorizados a trabajar permanentemente en España

El Gobierno aprobará en breve el cupo de inmigrantes a los que durante 1993 concederá permiso para trabajar en España, de forma temporal o permanente, cubriendo así "las ofertas de empleo que son difícil y escasamente atendidas por el mercado laboral nacional". Según los planes del Gobierno, 10.500 extranjeros podrán desplazarse a España para hacer trabajos temporales, mientras que otros 10.100 se quedarán a residir permanentemente. Marruecos será probablemente el país más favorecido por este proyecto.

El Congreso encomendó al Gobierno, el 9 de abril de 1991, la tarea de "desarrollar una política activa de inmigración en la que los poderes públicos tomen la iniciativa en la canalización y organización de los flujos de inmigración legal en función de las necesidades de mano de obra de la economía española y de la capacidad de absorción de la sociedad".La comisión interministerial de Extranjería ha establecido que el "instrumento" adecuado para cumplir el mandato del Congreso se basa en la fijación de "un número máximo anual de autorizaciones para trabajar en España".

La mayoría de los inmigrantes que se acojan a este programa de cupos cubrirá las necesidades de dos sectores que cada vez despiertan menos interés entre los españoles: el servicio doméstico y las tareas agrícolas de temporada.

La comisión interministerial ha fijado, pendiente de una próxima aprobación por el Consejo de Ministros, un contingente de 20.600 trabajadores durante el presente año.

Repatriación

Para los 10.500 puestos de empleo temporal tendrán preferencia los extranjeros de "países con los que por su proximidad geográfica exista facilidad para organizar expediciones de forma rápida y programada". Por eso, es previsible que los marroquíes sean los más favorecidos.

Los inmigrantes a los que se les autoriza para trabajar temporalmente en España deben retomar a su país una vez finalizado su contrato. El proyecto gubernativo atribuye cierta responsabilidad a los empleadores, que "deberán facilitar y colaborar en las acciones necesarias para la repatriación de los inmigrantes".

El sector agrícola acapara en 1993 el mayor número de puestos de trabajo para inmigrantes (7.000 temporales y 3.000 permanentes), seguido del sector de servicios (6.000 permanentes y 3.500 temporales). La región que admite un mayor contingente de extranjeros es Cataluña (4.800), seguida de Madrid (2.900).

Comisiones Obreras cree que el establecimiento de contingentes "supone un cierto progreso entre las propuestas para el control de flujos migratorios", aunque cree que los inmigrantes ilegales que ya hay en España deben tener preferencia en la oferta de empleos.

Para la patronal CEOE son "correctos" los criterios del plan de cupos y "es constatable que hay determinados puestos de trabajo que no se cubren con mano de obra española". La CEOE estima que la admisión de traba adores inmigrantes no suscitará ningún recelo entre los parados españoles.

Marroquíes y dominicanos, primero

En el proyecto para la fijación del cupo de inmigrantes a los que se dará trabajo en 1993 se establece que uno de los criterios para la selección de los aspirantes consistirá en que sus respectivos países tengan o no suscritos con España convenios de cooperación sociolaboral. Este aséptico requisito supone en la práctica que no todos los solicitantes tengan las mismas posibilidades de hacerse con uno de los cotizados empleos.Según conocedores de los planes del Gobierno, los marroquíes, los dominicanos, los filipinos y los ciudadanos de los antiguos países del Este europeo serán los más favorecidos.

"Los marroquíes van a copar los puestos que hay en el sector de la construcción y también ocurrirá lo mismo con los que hay para trabajos agrícolas, como la recogida del tomate en los invernaderos de Almería o el tabaco en Extremadura", señala una persona relacionada con las asociaciones de inmigrantes. "Eso se debe en parte a las negociaciones que ha habido con el Gobierno de Hassan II y en parte la proximidad de Marruecos a España, lo que permite que se organicen las expediciones de forma rápida", añade.

Los dominicanos y los filipinos también serán los que acaparen gran parte de la oferta de empleos para el servicio doméstico, y el resto irán destinados a inmigrantes procedentes de los países del Este (fundamentalmente Polonia), hacia los que España muestra una especial sensibilidad.

Algunas asociaciones de extranjeros reconocen que la contratación de los inmigrantes puede originar algunas suspicacias derivadas del hecho de que sean las autoridades de sus respectivos países los que hagan una primera selección de los aspirantes. Otra complicación reside en el control de quienes vengan a España con permiso temporal y en la búsqueda de una fórmula para garantizar su retorno: "Muchos de los que vinieron a trabajar en la Expo y en los Juegos Olímpicos se han quedado en España ilegalmente", comentan fuentes sindicales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de marzo de 1993

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