Bush defiende el perdón ejecutivo concedido a cinco de los implicados en el "Irangate"

El presidente George Bush, visiblemente enfadado, negó ayer que el perdón ejecutivo concedido la víspera de Navidad a los implicados en el Irangate -el escándalo de venta de armas a Irán para financiar a la guerrilla contra nicaragüense-, implique que el Gobierno estadounidense y sus funcionarios están por encima de la ley.En la Casa Blanca, poco antes de partir hacia Somalia, Bush aseguró que había leído comentarios 'frívolos" acerca del perdón ejecutivo otorgado a Caspar Weinberger, ex secretario de Estado, y otros cinco implicados en la trama del Irangate. "Nadie está por encima de la ley, y es malo que la ley se viole", dijo Bush, en su primer comentario público sobre el reciente indulto.

Una encuesta difundida ayer en Estados Unidos por el diario USA Today, revela que un 54% de los estadounidenses desaprueban la clemencia de Bush, quien ha contratado a Griffin Bell, Fiscal General del Estado durante la presidencia de Jimmy Carter, para que sea su abogado en el caso.

El perdón a Weinberger se hizo público unas semanas antes de la fecha prevista para que el ex secretario de Estado se enfrentara de nuevo al tribunal acusado de remitir al Congreso notas falsas sobre su implicación en el peor escándalo político de la presidencia de Ronald Reagan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de diciembre de 1992.

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