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Árabes y palestinos deciden hoy en El Cairo el futuro del proceso de paz iniciado en Madrid

Los palestinos, los países árabes que participan en el proceso de paz para Oriente Próximo y Egipto se reúnen a nivel ministerial en El Cairo para decidir el futuro de las negociaciones con Israel.Horas antes de este encuentro, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) reiteró que la búsqueda de una solución al viejo conflicto de Oriente Próximo quedará suspendida hasta que Israel revoque su decisión de deportar a 415 palestinos al sur de Líbano. Los palestinos iniciarán hoy contactos de emergencia con Siria, Jordania y Líbano para que se sumen a esta posición y coloquen así el futuro del proceso de paz en Oriente Próximo en manos de Israel.

La estrategia palestina consiste en cerrar filas con los otros interlocutores del proceso iniciado en Madrid en octubre del año pasado. Y a juzgar por las señales que anoche surgían de Damasco, Ammán y Beirut, la OLP no hallará dificultades para forjar un frente común que aumente la presión diplomática sobre el Gobierno israelí de Isaac Rabin.

La reunión de El Cairo constituye un punto crucial en los esfuerzos árabes por rescatar el proceso seriamente amenazado por las deportaciones, y coincide con una serie de gestiones políticas, incluso ante el Vaticano.

En el Vaticano

Faruk Kaddumi, canciller de la OLP, llevó ayer la protesta palestina hasta el arzobispo Jean-Louis Tauran, el responsable de las relaciones exteriores de la Santa Sede. El portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, dijo más tarde que "ambos lados subrayaron firmemente su preocupación de que pueda producirse una interrupción de las negociaciones".

Era ése precisamente el riesgo que los palestinos esgrimían ante Israel en un intento por dejar sin efecto las deportaciones internacionalmente repudiadas esta semana. Interesados como están en salvar el proceso de Madrid, los árabes pueden verse hoy. en la arriesgada situación de declarar su paralización indefinida.

"Los palestinos pediremos a los participantes árabes en el proceso de paz que suspendan su participación hasta que se permita el retorno de los deportados", declaró en Ammán Saeb Erakat. "Esperamos ganar su apoyo y conseguir una posición de unidad árabe" agregó. La OLP recibió ayer de los propios deportados un mensaje más específico: sepultar las viejas rencillas con Hamas, el Movimiento de Resistencia Islámica que durante los últimos años ha reforzado su desafío al liderazgo de Arafat. Los contactos entre ambos debían comenzar anoche en Túnez, sede de la OLP, en lo que constituye el primer intento concreto para forjar una alianza capaz de coordinar las acciones de la Intifada, la cruenta rebelión palestina en los territorios ocupados por Israel.

La delegación de Hamas, que incluye a representantes de este movimiento en Damasco, Teherán y Ammán, llegó ayer por la tarde a la capital tunecina. "El problema de los deportados palestinos, las circunstancias delicadas por las que atraviesa nuestro pueblo y la escalada de la represión israelí en los territorios ocupados requieren la unidad de todos los palestinos", afirmó a su llegada Ibrahim Ghosheh, representante de Hamas en Jordania. Este mensaje coincidía con la carta dirigida por los propios deportados a los reunidos en Túnez, en la que se decía: "Esperamos que logren consagrar la unidad y la armonía en nuestro pueblo".

A una pregunta de un periodista sobre el futuro del proceso de paz, al que Hamas está totalmente opuesto, Ghosheh afirmó en Túnez que "se trata de un punto del que se hablará", pero añadió que "el tema de los deportados debe centrar las discusiones". A la reunión participan también cuatro organizaciones palestinas miembros de la OLP, pero que se oponen al proceso de paz iniciado en Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de diciembre de 1992