Extremadura y el Ocho de Septiembre
Llega el Ocho de Septiembre (¿día institucional de Extremadura?); de pronto, Extremadura preocupa. ¡Qué risa!, ¿dónde el resto del año? ¿Qué nos querrán contar quienes tan afanosamente convocan a todos en Trujillo?; ¿qué autoalabanzas nos querrán despachar antes de escuchar, por supuesto, a Julio Iglesias?; ¿qué cuentos chinos?Anuncio televisivo institucional: una moderna ciudad de calles hermosas, lindas fuentes, chicas y chicos guapis con descapotable incluido, deportes de élite y... "Extremadura marcha".
Realidad: pueblos en declive, poder adquisitivo realmente bajo, justicia social bastante injusta, agricultores-ganaderos (sector básico) desesperados. Industrialización nula, atención sanitaria mediocre, cultura autóctona no oficial olvidada, descontrol ecológico, paro, emigración aún. Amiguismo, prepotencia.
No nos vendáis la moto: Extremadura no marcha, ni mucho menos. Por último, ¿dónde estaban los que llaman con insistencia a Trujillo el 18 de marzo en Mérida, cuando los agricultores al unísono buscaban soluciones sin ser recibidos por nadie y sí brutalmente reprimidos a orillas del Guadiana? No se olviden las fechas.-


























































