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Cloacas interiores

Bruselas
El 10% de las playas españolas y el 26% de las zonas de baño de ríos y lagos registraron el pasado año una contaminación que supera los límites máximos permitidos por la directiva de la CE, según un informe de la Comisión Europea publicado ayer en Bruselas. Los datos, correspondientes a 1991, reflejan, sin embargo, una sustancial mejora respecto a la situación un año antes, según destacó el comisario responsable de Medio Ambiente, Carlo Ripa di Meana. España está en una situación mejor que, la media comunitaria, aunque todavía existen 116 playas y 44 zonas en ríos y lagos con índices de contaminación superiores a los permitidos y, por tanto, no aptas para el baño.

La situación de las zonas de baño interiores (ríos y lagos) es peor que la de las playas, aunque el número de enclaves controlados es muy inferior (240). El mayor problema es la concentración excesiva de coliformes, producto de los vertidos de aguas sin depuranLos puntos negros más destacados se registran en los ríos Nalón a su paso por Laviana (Asturias) y Carrión (Palencia). El Alberche hace estragos en las localidades toledanas de Escalona y Pepino, igual que el embalse de Cazalegas en San Román. El lago La Tomilla en Albacete y el río Alharabe en Moratalla (Murcia) también sufren contaminación.

Además, figuran como contaminados el río Miño a su paso por la ciudad de Lugo y las de Tuy y Ponteáreas (Pontevedra), el Hulla en Catoira (Pontevedra) y Monterroso (Lugo), así como, también en Lugo, el Asma a su paso por Chantada y el Sarria. El asturiano Sella contamina el pueblo de Parres, al igual que los leoneses Esla en Mansilla de las Mulas, Porma en Villasabriego y Cureño en Vecilla del Cureño. El Duero contamina Covaleda (Soria) y, en Valladolid, a Castronuño, Tordesillas y Tudela del Duero, lo mismo que hace el Pisuerga con la capital y el Duratón con Peñafiel. En Navarra, los problemas los presentan el Irati en Longuida y Lumbier y el Urederra en Amescoa Baja. El Ebro contamina en Miranda.

Al sur de Madrid

En Badajoz, la contaminación es excesiva en el río Guadiana a su paso por Cheles y los embalses de Zalamea y Brovales. Dentro de Madrid, el embalse de Santillana se ha convertido en un peligro para los lugareños de, Manzanares el Real, igual que el Tajo para los de Aranjuez. En Guadalajara, el embalse de Entrepeñas, al lado de Sacedón, y el río Júcar lleva exceso de sustancias químicas en Picazo (Cuenca). En Albacete, hay que añadir los del Santo Morcillo, San Pedra y La Lengua.

Dentro de Sevilla, los puntos negros son el río Viar en Cantillana y Castilblanco de Arroyos, y el río Huesna y el lago Canteras en Villanueva del Río Minas. En Cádiz, el embalse de Bornos, el embalse Hurones en Jerez de la Frontera, el río Majaceite a su paso por Algar, el Guadiaro en Jimena de la Frontera, el Tavizna en Benaocaz y el Ubrique. Para Málaga, el problema es el río Guadiaro en Jimera de Libar, igual que, ya en Jaén, el Aguascebas en Villacarrillo, el Guadalquivir en Santiago-Pontones y CaZorla. La lista se completa con el río Segura a su paso por Cieza y Calasparra (Murcia).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 1992