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FERIA DE SAN ISIDRO

Máxima expectación

La Comunidad investiga la legalidad de la reventa oficial

Llegó el segundo llenazo de la Feria, que puso la plaza a reventar. El Rey asistió a la corrida desde una barrera del tendido 1, mientras la empresa y la Comunidad de Madrid quedaban desbordadas ante un aluvión de compromisos. Los precios, en reventa, alcanzaron las 20.000 pesetas. La Comunidad recela de la legalidad actual de la reventa oficial, la del 20%, y de desaparecer, se aumentaría el número de abonados.

Por la mañana, la Casa Real notificó que Su Majestad iba a presenciar la corrida. Y, a partir de entonces, se empezó a recibir una cascada de llamada solicitando entradas para atender "compromisos ineludibles". Manuel Cano, gerente de la plaza, asegura que la gente se va moderando en lo de pedir entradas a última hora pero aún así, no había sitio para todos. Se fueron emplazando para otras corridas. "A ver si para la próxima de Espartaco..." A quien insistió se le ofreció lo único que había: tendido alto de sol. La sombra, ayer, era un lujo; y el callejón, un privilegio.

Y es que ya es habitual que la plaza de Las Ventas no sea capaz de satisfacer la demanda que provoca la feria. El problema se multiplica cuando llega una corrida grande como la de ayer. "Entonces ni con 10.000 localidades más se daría cabida a todo el público", asegura Pedro Mora, director del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid.

Este organismo, cuya misión es la de controlar la gestión de la empresa, ha iniciado una investigación sobre la reventa oficial, que controla 2.040 localidades de la plaza, "las mejores, sobre todo barreras y contrabarreras", puntualiza el señor Mora.

Un negocio encubierto

"La reventa oficial se concedió en su día a empresas sin fines de lucro", explica el director del Centro de Asuntos Taurinos. "Hemos abierto una investigación porque tenemos la sospecha de que pueden esconder un espléndido negocio que nada tuviera que ver con el carácter benéfico que están obligadas a tener. Existe también la posibilidad de que con el tiempo hayan adquirido un pleno derecho sobre esas entradas, pero esto es algo que tenemos que comprobar". De desaparecer la reventa oficial, las localidades pasarían a nuevos abonados, según confirmó el propio director. La opción que está descartada es la de aumentar el precio de las entradas ante la enorme demanda existente. "El pliego de condiciones no permite mayor subida que la del IPC", asegura Pedro Mora. "Madrid tiene la plaza más barata del mundo porque se puede ver una corrida por 195 pesetas, y lo seguirá siendo. Se podían hacer mayores recaudaciones pues Las Ventas tiene un cargo de 42 millones y La Maestranza, de 60, pero los toros son una fiesta del pueblo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de mayo de 1992