Desciende la esperanza de vida en Rusia por la contaminación

Los rusos viven ahora menos años que hace dos décadas a causa, entre otras razones, de la fuerte contaminación que sufre el país. El consejero estatal para la Ecología y la Salud, Alexéi Yáblokov, ha elaborado un informe sobre la situación actual en el que destaca que la esperanza de vida de los rusos fue en 1990 de 69,3 años, mientras que en 1964-1965 el promedio era de 70,4 años. En algunas de las ciudades más contaminadas, la esperanza de -vida de los hombres se sitúa ya por debajo de la edad de jubilación, que aquí es de 60 años. "La contaminación en Rusia puede considerarse una catástrofe de magnitud nacional", subraya Yáblokov.El informe, algunos de cuyos párrafos ha recogido el diario Izvestia, subraya la importancia que tiene en el país la contaminación generada por accidentes derivados de la tecnología, y pone como ejemplo que cada año se producen en Rusia 700 roturas importantes en los oleoductos y gasoductos que atraviesan el país, lo que hace que se pierda nada. menos que entre el 7% y el 20% de todo el petróleo que se extrae. "Algunas firmas extranjeras", precisa, "incluso están interesadas en recoger ese petróleo que se pierde" porque ello podría ser económicamente rentable.

La contaminación radiactiva afecta a amplias zonas de Rusia. Las más contaminadas son las afectadas por el accidente de la central nuclear de Chernóbil, en 1986, que, pese a estar situada en territorio ucranio, castigó duramente también a Rusia y a Bielorrusia. Otro accidente nuclear en los años cincuenta afectó gravemente los Urales del Sur.

Otros territorios están afectados por las más de 120 explosiones nucleares al aire libre realizadas para los antaño denominados "usos pacíficos". Sobre las ciudades en que se ha desarrollado la investigación y el desarrollo del armamento nuclear existen datos fragmentarios: son poblaciones con nombres tan futuristas como Cheliábirisk 6, Arzamás 16, Krasnoyarsk 45 y Tomsk 7. Tampoco se conoce con exactitud qué pasa en las aguas del mar de Kara, en las que fue arrojado el reactor nuclear del rompehielos atómico Lenin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 23 de enero de 1992.

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