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Reportaje:

Las nuevas miradas que dirigen el cine español

Con Bajo Ulloa, ganador en San Sebastián, otros jóvenes cineastas se abren camino

Juanma Bajo Ulloa, un alavés de 24 años, ha ganado con su primera película, Alas de mariposa, la Concha de Oro del Festival de cine de San Sebastián. Julio Medem Lafont, un donostiarra de 32 años, acaba de terminar el rodaje de Vacas, su primera película, y Juan EsteIrich, madrileño de 28, comienza en noviembre el rodaje de su ópera prima, La Vida Láctea. Son, junto a Alex de la Iglesia, Pedro Pinzolas, Chus Gutiérrez, José Luis Guerín, Ana Díez, Rosa Vergés, Enrique Urbizu y otros, la punta de lanza de un relevo que comienza a manifestarse en el cine español.

Para quienes todavía piensan que los jóvenes realizadores del cine español son, por ejemplo, Fernando Trueba y Pedro Almodóvar, el triunfo de Juanma Bajo Ulloa, de 24. años, en el recién clausurado festival de San Sebastián es, más que una sorpresa, una llamada de atención: gente mucho más joven que ellos comienza a emerger en medio del casi desierto panorama del cine español actual. Son los verdaderos jóvenes, protagonistas de un relevo incipiente, que ya comienza a dar los primeros frutos.Ya se ha oído hablar de Innesfree, de Jose Luis Guerín; Boom Boom, de Rosa Vergés; Todo por la pasta, de: Enrique Urbizu, y Ander eta Yul, de Ana Díez, entre otros. De la misma manera que, junto a la película de Bajo Ulloa, que del día a la noche ha saltado a la fama, pronto se oirá hablar de Siempre felices, de Pedro Pinzolas; de Acción mutante, de Alex de la Iglesia, de Realquilada, de Chus Gutierrez, y de Vacas, de Julio Medem Lafont.

Tres vacas y sus respectivos cencerros se han paseado durante seis semanas por el valle del Baztán, en Navarra, rodeadas de un joven equipo cinematográfico. No se trataba de un documental sobre los hábitos y costumbres de un rebaño, sino de un largometraje de ficción. En Vacas, la primera película del donostiarra Julio Medem Lafont, de 32 años, el ojo de los bovinos, grande y negro como el objetivo 'de una cámara, es el que mira. Un ojo sin juicio ", dice Medem.

"El objeto y sentido de la película es el lugar desde donde está contada, desde el mundo de las vacas", explica Medem. "Sobre el resto bastaría con decir que es la relación entre dos caseríos vecinos, a lo largo de tres generaciones. Pero esto no es cine costumbrista ni rural. Es más una película sobre atmósferas, sobre estados de la ficción", añade el nuevo realizador, un hombre parco en palabras que reconoce su dificultad para explicar qué es exactamente Vacas.

"La historia surgió de una escena que rodé en un mediometraje. Era la imagen de un aizkolari que tiraba un hacha contra un bosque de robles. Mucho más tarde recuperé la imagen, porque me daba el tono y el espíritu para la película", prosigue Medem . El joven cineasta ha realizado, entre otros trabajos, el mediometraje titulado Martín, de la serie 7 huellas 7, producida por Elías Querejeta, y el cortometraje Las seis en punta, premiado en el Festival de Bilbao en 1987.

El año pasado Medem consiguió una de las 20 becas que el Ministerio de Cultura concedió por primera vez a nuevos guionistas. Su historia fue seleccionado entre más de 250 proyectos. "La ayuda del ministerio", afirma, "fue decisiva para mí, porque a la hora de buscar productor todo fue mucho más fácil, ya que el ministerio ya había apostado por mi proyecto. Yo pensaba que nadie querría la película de un vasco titulada Vacas".

sta película no será sólo la primera de Medem, que se considera un privilegiado (hasta ahora, de los 20 becados, sólo el guión de Vacas verá la luz); también supondrá la primera contribución mayoritaria en una película de Sogetel, una nueva productora que ha puesto 100 de los 160 millones del presupuesto; los restantes han sido aportados por el Ministerio del Cultura (50) y por el Gobierno vasco (10). "Tenemos previsto producir al año a un joven realizador, ya sea una primera o segunda película", dice Fernando Garcillán, director del área cinematográfica de Sogetel.

Una canela y otra pinta

Emma Suárez y Ana Torrent son los dos rostros más conocidos del reparto de la película. El resto, además de las hermosas vacas -una canela (Pupille) y otra con pintas (Txargorri)-, está compuesto por actores de teatro que de momento son desconocidos. Emma Suárez, Cristina en la película, fue de las primeras personas que conocieron el proyecto de Medem: "Julio se ha inventado un mundo interno, y por eso es tan difícil hablar sobre ello. Es un mundo muy subjetivo y personal, pero que, si se lee el gión, se entiende perfectamente", dice la actriz. "Su estilo de rodaje", añade, "es totalmente mágico y fuera de lo habitual. Le gusta colocar la cámara en lugares fuera de lo normal".Julio Medem tiene unos pequeños ojos negros enormemente brillantes y parece más joven de lo que es. Estudió medicina y cirugía, pero siempre pensó en dirigir cine. Él cree que en el País Vasco hay, en palabras suyas y siguiendo su afición por la zoología, "animales visuales", y que por eso ahora están surgiendo, junto al suyo, los nombres de otros jóvenes realizadores vascos, como Juanma Bajo Ulloa, Alex de la Iglesia o Enrique Urbizu. En Vacas no hay sólo tres bovinos; también aparecen lagartos, escarabajos, moscas, ciervos volantes y ratones de monte. "Elegí este valle porque tiene todos los elementos que yo buscaba: un bosque de robles, dos caseríos cercanos e insectos. Es un cuento mágico que juega a ser un juego".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de octubre de 1991