Solchaga presentará al Consejo de Ministros un presupuesto que suaviza el recorte en la inversión

El ministro de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga, presentará este viernes ante el Consejo de Ministros una nueva propuesta para el presupuesto de 1992 que suaviza sus pretensiones iniciales respecto a un recorte del 30% en la inversión pública. Durante las negociaciones bilaterales mantenidas esta semana con los demás ministerios, y tras el debate del Consejo de Ministros de la pasada semana, Hacienda ha diseñado un presupuesto que prevé mantener esta partida en la misma cantidad que la prevista para 1991.

Según diversas fuentes consultadas, la tensión detectada la pasada semana durante la discusión de las cifras del Presupuesto para 1992, se ha rebajado en algún grado. La razón es que Hacienda ha suavizado sus pretensiones iniciales que planteaban un Presupuesto con la inversión como la gran sacrificada en aras de la contención del déficit público. Desde un recorte del 30% en este capítulo, se ha conseguido desde los ministerios más afectados que "al menos" la cantidad de dinero se mantenga en la misma cifra que este año, es decir, algo más de un billón de pesetas.Este es el resultado de los contactos bilaterales mantenidos esta semana entre cada ministerio con el de Hacienda y que cuajarán en la propuesta que el ministro de Economía, Carlos Solchaga, presentará al Consejo de Ministros del viernes. Según fuentes de la Moncloa, lo previsto es que en esta reunión quede "muy adelantado" el marco presupuestario para el próximo año, de forma que la semana siguiente se dejaría únicamente para atar flecos y la última del mes, para imprimir la documentación.

La congelación del presupuesto de inversiones se contempla como "suficiente en estas circunstancias", según fuentes del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, el más afectado. La partida dedicada a infraestructuras quedaría en una cifra que ronda los 700.000 millones de pesetas, de los cuales, la mayor parte -390.000 millones- se destinaría a carreteras. En cuanto al plan de vivienda, la idea es que el próximo año puede arrancar con una dotación relativamente baja, porque el mayor gasto en un programa de este tipo "se desplaza hacia años posteriores".

Suavizar el recorte en inversión pública implica adoptar otras medidas en ingresos y gastos, dado que se mantiene el objetivo de rebajar el déficit público respecto de lo estimado para este año, es decir, situarlo en 1992 en 900.000 millones de pesetas, un 1,5% del PIB. También supone de alguna forma rebajar el grado de ortodoxia y de realismo con que Hacienda quería hacer los Presupuestos de 1992, a diferencia de años anteriores.

Así, por ejemplo, si los intereses de la deuda pública se llevaban medio billón de pesetas más que este año -en total 1,5 billones- porque se acaban los pagarés del Tesoro como financiación barata y hay que cumplir el límite de apelación al

Banco de España, ahora se confiará en que los tipos de interés bajen más deprisa y en que el canje de pagarés por deuda pública especial sea un éxito. Según el planteamiento inicial, sólo los intereses de la deuda se llevaban la tercera parte del aumento del gasto público previsto (1,5 billones de pesetas sumados a los 13,5 billones de 1991).

Según fuentes de la Moncloa el presupuesto del año que viene será "moderadamente expansivo y de contención del gasto". Ello quiere decir que el gasto público crecerá más que la economía, pero al mismo tiempo, se introducirán medidas para introducir un mayor control. Otras fuentes indicaron que, entre estas medidas, se estudia la lucha contra el fraude en las prestaciones sanitarias y por desempleo. En ambos capítulos es donde se han producido en las mayores desviaciones del gasto. Además, será necesario aumentar los tipos de IVA como forma de incrementar los ingresos.

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