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Marruecos, visto por sus mujeres

Editado un libro clásico de Fátima Mernissi

La socióloga marroquí Fátima Mernissi es una voz indispensable en el actual debate sobre la realidad árabe e islámica: su libro Marruecos a través de sus mujeres, todo un clásico, acaba de aparecer en España, en Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Es el resultado parcial de numerosas entrevistas realizadas por la autora a campesinas, obreras, videntes y criadas: las mujeres que hablan pero a quienes nadie escucha. El trabajo, los sentimientos, las dificultades de la mujer popular en una sociedad aún patriarcal y profundamente machista.

"No sé por qué no se ha traducido antes Marruecos a través de sus mujeres" dice Fátima Mernissi."Varios de mis libros han sido traducidos al alemán y, al holandés, y sólo ahora se empiezan a traducir al castellano y al italiano, cuando las producciones de los intelectuales mediterráneos deberían merecernos a todos más atención. Espero que mi próximo libro sobre la esclavitud en Marruecos se conozca más rápidamente. En todo caso, pienso que aquí debemos reorganizarnos para afianzar nuestras relaciones con nuestros vecinos europeos más inmediatos. Podemos volver fácilmente al tiempo de las cruzadas si los intelectuales, los occidentales y los orientales, no juegan su papel de puente entre civilizaciones y pueblos".Sobre Marruecos a través de sus mujeres habla con pasión: "Es un conjunto de entrevistas elegidas por mí porque me gustan a mí, sencillamente. Es un libro lleno de subjetivismo. Los lazos afectivos que me unen a las mujeres entrevistadas son muy fuertes. Yo les he dado la palabra a las mujeres del silencio, las que se deslizan por la vida sin que nadie las vea o las oiga. Las que, antes y después de la independencia, se proletarizaron casi clandestinamente. Los partidos y el Gobierno se interesan por las que tienen diplomas, las que se desenvuelven perfectamente en la sociedad. Yo he hecho emerger el silencio de las campesinas y obreras, mujeres trabajadoras de las que sólo se habla o aparecen en tiempos de elecciones".

Mernissi no rehúye personalizar y contar su experiencia: "En mi infancia burguesa, a 300 metros de La Karaum, siempre he oído el discurso nacionalista, es decir, el hombre gana el dinero y lo gasta, y la mujer depende de él. Yo he creído en eso, es una idea muy enraizada en mí a pesar de todas mis precauciones. Por ejemplo, siempre dejo a los hombres que paguen las consumiciones, aunque su sueldo sea muy inferior al mío. La idea de la supremacía del hombre con relación a la mujer es muy profunda en Marruecos;".

La autora aprendió de sus personajes: "Lo que me enseñaron esas campesinas, obreras, videntes..., es que las mujeres; populares, las mujeres proletarias de Marruecos, están más avanzadas que las intelectuales y universitarias como yo, en el sentido que tienen una idea muy igualitaria de los sexos. Ellas representan en realidad los pilares de la familia, alimentan al marido y a los hijos y son más fuertes que los hombres. A esas mujeres nadie les regala nada, si comen algo es gracias a su propio trabajo. Y la idea de que no saben nada porque son analfabetas es errónea: todas tienen sus creencias, su visión de la vida, y saben muy bien en qué consisten las relaciones sociales".

Leyes

Razón por la que, según Fátima Mernissi, hay que tener en cuenta a las voces femeninas, que representan el 50% de los ciudadanos. Existe una necesidad urgente de tratar a las mujeres como iguales en todas las decisiones económicas, políticas, sociales, y en la fabricación de las mujeres. "No podemos continuar teniendo leyes contrarias a los intereses de las mujeres, leyes que desprecían a las mujeres".Cita el artículo 115 de la Mudawana (Código del Estatuto Personal de Marruecos): "Toda persona subviene a sus necesidades por sus propios recursos, excepto la esposa, cuya manutención incumbe al esposo". Y añade: "El mensaje de mi libro es plantear problemas, interpelar al mundo árabe, a Marruecos, al legislador marroquí. ¿A quién refleja, pues, la ley? ¿Para quién está hecha?"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de marzo de 1991