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Alfredo Conde gana el Premio Nadal de novela con una reflexión sobre el deseo de vivir

El escritor gallego y ex consejero de Cultura de la Xunta de Galicia Alfredo Conde, premio Nacional de Literatura en 1986 por su obra Xa vai o griffon no vento (Ya va el grifión en el viento), ha obtenido el Premio Nadal de novela, fallado anoche en Barcelona, por su obra Los otros días, la primera que el autor ha escrito directamente en castellano. Conde, que nació horas antes de que Carmen Laforet ganara el primer Premio Nadal, cuenta en su obra la historia de un cura masón que deja los hábitos durante una estancia en Italia, se convierte en director de orquesta y vuelve a Galicia enfermo de Parkinson. "Es una reflexión sobre el deseo de vivir y la juventud que se mantiene en un cuerpo enfermo y decrépito" afirmó anoche el autor.

La obra ganadora del Nadal, dotado con tres millones de pesetas había sido presentada al premio con el título El desarrollo de la duda y firmada por Conde con el seudónimo Xanín. El escritor, que no acudió a Barcelona para recibir el premio, recordó, en conversación telefónica desde Santiago de Compostela, que su nacimiento en Allariz (Orense), el día 5 de enero de 1945, coincidió, con una diferencia de horas, con la concesión del primer Premio Nadal a Carmen Laforet por su novela Nada.

Conde considera este hecho como una coincidencia venturosa. "Todavía no me lo creo" dijo, "porque hacer las cosas así a pelo, a mi edad, es un poco aventurado, pero salió bien". La aventura ha consistido en presentarse al premio como un principiante. "Y me viene extraordinariamente bien", dice; "ha sido un ejercicio de humildad el presentarme, consecuencia de lo difícil que es para un escritor gallego el andar donde se cuecen las cosas. Después de haber recibido el Nacional de Literatura, si quería seguir teniendo alguna vigencia, ¿a qué premio podía optar sino a éste?"

La mayor parte de las novelas de Alfredo Conde han obtenido distinciones: Breixo, el de la Crítica Literaria; Memoria de Noa, el Ícaro de Literatura; El grifón, el Nacional de Literatura de 1986 y el Grinzane Cavour a la mejor novela extranjera en Italia en 1990. Además de novelas, Conde ha publicado un libro de cuentos. Al escritor le aterroriza resumir sus obras, "porque yo la veo de una manera y luego es de otra", según dice, pero añade que de Los otros días "quizá pueda decirse que es la historia de un cura masón, aunque sólo reconocerán este rasgo los lectores que sepan interpretar los símbolos que aparecen".

Conde cita la iglesia de Santiago de San Martín Pinario, que aparece en el libro, como un recinto en el que se puede entrar sin percibir a primera vista "la cantidad de símbolos masónicos y de todo tipo que hay". La novela, de unos 300 folios, transcurre en ciudades de Italia como Roma, Nápoles y Turín, y en Galicia.

Curas masones

El autor, después de decir que "siempre hubo curas masones", indica que no se ha basado conscientemente en personajes reales, aunque precisa que cuando estaba redactando la obra se acordó de la asombrosa figura de Manolo Quiroga, "un gran violinista que dejó de tocar por la enfermedad de Parkinson, decían en Pontevedra que era la mala vida que había llevado".

Conde cuenta que en su caso el proceso previo a la redacción de la novela es primordial. "Me pongo a escribirlas cuando ya las sé, porque las pienso mucho". En la escritura propiamente dicha de ésta empleó desde julio de 1989 hasta agosto del 1990.

Conde, que fue consejero de Cultura del Gobierno gallego desde octubre de 1987 hasta los primeros meses de 1990, el periodo socialista, reconoce que es un personaje polémico "porque, indudablemente", dice, "el precio de la independencia de criterio se paga, y siempre, con mejor o peor fortuna, trato de no hacer lo que no me da la gana".

El premio Apel.les Mestres de literatura infantil y juvenil ilustrada, dotado con 500.000 pesetas, recayó en Mabel Pierola por el cuento El asunto de mis papás, una versión libre y ecologista del cuento de Caperucita.

Los premios Nadal, Josep Pla y Apel.les Mestres se fallaron en el transcurso de una cena celebrada en un céntrico hotel barcelonés, a la que asistieron un millar de personas entre las que se encontraban el consejero de Cultura de la Generalitat, Joan Guitart; el alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, y el presidente del Parlament de Catalunya, Joaquim Xicoy, así como escritores, artistas e intelectuales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de enero de 1991