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Crítica:MÚSICA

Renacimiento organístico

Con los dos órganos quedan completas las salas del Auditorio Nacional de Música. Y para la inauguración de ambos instrumentos el Inaem ha preparado unas actuaciones a cargo de Adolfo Gutiérrez Viejo, Montserrat Torrent, André Isoir y Presentación Ríos, que estrenará una obra de José Luis Turina: Punto de órgano.Quizá la existencia, construcción y conservación de buenos órganos sirva de medida a la hora de juzgar el clima musical de un país. Por lo mismo, este renacimiento organístico español, asistido por un público masivo, constituye algo muy a tener en cuenta. Más aún si se obtienen tan excelentes resultados como los alcanzados por Gerhard Grenzing y por Gabriel Blancafort. El primero ha dado vida a un órgano romántico al que incorpora las muchas características de la escuela española. El segundo reforma los modelos barrocos hasta lograr un instrumento íntimo y expresivo, idóneo para un amplio repertorio: de Cabezón a Bach, pero con la posibilidad de ciertas obras de Messiaen, con lo que hemos citado los dos polos entre los que se movió el programa de Gutiérrez Viejo.

Ciclo inaugural de los instrumentos construidos por Blancafort y Grenzing

Organistas: A. Gutiérrez Viejo, M. Torrent y A. Isoír. Obras de Cabezón, Correa, Cabanilles, Soler, Aguilera, Ortiz, Cuperin, Bach, Bohem, Bruhns, Pasquini, Balbastre, Schumann, Mendelssohn, Bellini, Brahms, Frank, Guilmant, Lefebure, Camonins, Messiaen, Gutiérrez Viejo y Cercós. Salas del Auditorio Nacional. Madrid. 2, 3 y 4 de enero.

Montserrat Torrent aplicó al gran órgano de la sala sinfónica su habitual criterio de austeridad, tanto en lo expresivo como en la combinación de los registros.

André Isoir (Saint-Dizier, 1935) evidenció todas las posibilidades del instrumento construido por Grenzing. Excelente en ritmo, dinámica, registración y fantasía, Isoir obtuvo un éxito singular.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de enero de 1991