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Navarro Baldeweg recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas por sus "nuevas aportaciones"

El pintor y arquitecto dice que "lo más importante para un artista es encarar problemas"

El pintor y arquitecto santanderino Juan Navarro Baldeweg, de 51 años, obtuvo ayer el Premio Nacional de Artes Plásticas correspondiente a 1990, instituido por el Ministerio de Cultura, con una dotación económica de cinco millones de pesetas. El jurado calificador señala que el galardón se concede "en reconocimiento a una trayectoria profesional caracterizada por nuevas aportaciones". El artista declaró ayer que en la distinción creía ver "una prueba de confianza en una trayectoria hecha con calma, una vocación muy profunda y un interés por las cosas en sí".

El jurado que ha otorgado el Premio Nacional de Artes Plásticas a Juan Navarro Baldeweg estuvo presidido por Jaime Brihuega, director general de Bellas Artes, formado por Luis Gordillo, pintor; Ángel González, catedrático de arte y crítico Margit Rowell, conservadora de proyectos especiales del Centro de Arte Reina Sofía; Ignasi Solá-Morales, arquitecto, y Vicente Todolí, director artístico del Instituto Valenciano de Arte Moderno."Creo que el premio es por la labor de muchos años, y también es verdad que ahora se valora mucho lo que hacía en los años setenta. Es a la obra reunida, a todas las cosas en que he intervenido, en sus sedimentos", declaró ayer Juan Navarro Baldeweg.

El artista, tras sus estudio de bellas artes en Santander y Madrid y de arquitectura en Madrid, en donde es actualmente catedrático de Proyectos, amplía estudios en el Centro de Experiencias Visuales Avanzadas del Instituto de Tecnología de Massachusetts y es profesor invitado en las escuelas de Arquitectura de Pensilvania y Yale. Su primera ex posición en Madrid fue en 1960, y el pasado mes de mayo colgaba sus últimas telas en la galería Juana de Aizpuru, de Madrid.

"Siempre he hecho pintura, y primero soy pintor. Junto con mi interés por la arquitectura forman unos estratos permanentes. Desde el principio de mi trabajo se acumulan energías primarias, la luz, la gravedad, aspectos motivados por la arquitectura, pero que son obras por sí mismas, vinculadas al arte minimal y al conceptual. Eran piezas muy elementales, unas experiencias primarias antes que reflexiones conceptualizadas. Después hubo una época que estuve volcado en el trabajo de instalaciones, como las que expuse en 1976 en la Vinçon".

"Pintar es una auténtica necesidad, producir obras en todos los terrenos fisicos de manipulación", añade Juan Navarro Baldeweg. "En la pintura se trabaja con mucho ahínco, es el medio más eficaz y económico, en el que se dice todo. El trabajo de arquitecto te lleva a una diversificación mayor en el campo artístico. En la pintura nunca se rompe el marco de uno mismo, por lo que es inevitable que exista una unidad. Dentro de esta unidad me gusta probar, cambiar, ya que pienso que la naturaleza es la que siempre está sirviendo de confrontación con la pintura. Es el mejor camino para adquirir problemas. Lo más importante. como artista es encarar problemas, y en el fondo se extraen de la naturaleza".

Las obras más recientes como arquitecto son una biblioteca en la Puerta de Toledo de Madrid y el Palacio de Congresos de Salamanca, en donde vuelve a tocar "temas permanentes, como la luz, la gravedad y los materiales; que se note como un artefacto en el espacio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de diciembre de 1990