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Los ladrones del Stradivarius robado hace tres años piden un rescate de 300 millones de pesetas

Una organización delictiva de Turín, probablemente conectada con la mafia calabresa (N'Dranghetta) tiene en sus manos el precioso violín Stradivarius que había pertenecido a Nicolás II, el último zar de Rusia, y pide por su rescate 300 millones de pesetas al violinista francés Pierre Amoyal, a quien se lo había robado hace tres años en la localidad de Saluzzo, provincia de Cuneo, el 15 de abril de 1987. [El récord mundial en subasta por un violín fabricado por Antonio Stradivari, quien vivió en Cremona (Italia) entre la segunda mitad del XVII y 1737, se situó, en una venta de Sotheby's, de 1988, en 94 millones de pesetas].Pierre Amoyal había acudido a Italia para dar un curso en la Academia de Europa de Música, y en Saluzzo se había parado ante un estanco para comprar tabaco. Un segundo, y su coche había desaparecido como por encanto. Pero lo dramático para el violinista francés era que en el maletero del coche llevaba su precioso Stradivarius, considerado uno de los cinco más bellos del mundo, cargado, además, de historias. "Aquel violín era para mí como un hermano; con él había vivido una historia de amor de quince años. Formaba parte de mi ser y de mi existencia", ha comentado Amoyal, quien ha recibido ahora, al cabo de tanto tiempo, una fotografía de su Stradivarius apoyado sobre un ejemplar del diario Il corriere della sera, de los días pasados, con una petición de rescate de 300 millones de pesetas.

Profunda crisis

"Estoy dispuesto a todo con tal de recuperar mi violín, ya que para mí es como si me hubiesen secuestrado un hermano", ha respondido a los desconocidos poseedores de su Stradivarius. El violinista francés había entrado en una profunda crisis hace tres años tras haber perdido su estupendo instrumento, y había anulado todos los conciertos ya apalabrados en medio mundo.Amoyal ha escrito al abogado más famoso de Italia, Gennario Egidio, considerado el especialista de los casos imposibles, y que fue el mismo a quien el Vaticano encargó hace años el delicado caso de Emanuela Orlandi, la jovencita, hija de un empleado que trabaja en los departamentos del Papa, secuestrada en el centro de Roma. Dicho abogado se encargó también del atraco de 4.000 millones de pesetas de la Brink's Securmark, y ha llevado asuntos del marido de la baronesa Jeannette May de Rotschild.

En su carta al abogado italiano, el artista francés le dice, entre otras cosas: "Ese violín representa para mí muchos años de duro trabajo. Se trata de un instrumento de tal belleza y en condiciones tales de perfección, tras una historia de dos siglos y medio, que merece vivir otros tantos. Yo deseo ardientemente su salvación". En Turín están ya en movimiento policía y carabineros, mientras que en Roma el abogado Egidio espera ahora que los secuestradores se pongan en contacto con él.

Según los magistrados y los carabineros de Turín, coordinados en esta investigación por el coronel Leonardo Gallitelli, los secuestradores tal vez pertenecen a la mafia calabresa, llamados, como expertos en secuestros, por quienes tienen en sus manos la preciosa joya musical de Amoyal. Por otra parte, el supuesto ladrón que robó al violinista francés su Porsche con el Stradivarius murió hace poco de forma misteriosa.

Así, no falta nada en una historia digna de una película. "Por suerte", han comentado a Amoyal los jueces de Turín, "a un violín no se le puede cortar una oreja, porque perdería el valor". En la foto enviada el Stradivarius está aún impecable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de julio de 1990