_
_
_
_
_
LAS RELACIONES ENTRE CASTRO Y GORBACHOV

'El invierno del patriarca' o el fin de una utopía socialista tropical

No es un secreto que múltiples discrepancias separan a Mijaíl Gorbachov y Fidel Castro. La autora, que considera que la militarización cubana es un factor desestabilizador en América Central, aboga por la clausura de las relaciones especiales, y un tanto artificiales en su opinión, que todavía unen a La Habana con Moscú. Las utopías ya no son de este mundo. El diálogo político ha ocupado su lugar.

Muy raras veces se puede escuchar en Moscú la melódica habla cubana. Muchos estudiantes cubanos de la Universidad Patricio Lumumba y de otros centros de enseñanza superior y escuelas profesionales fueron devueltos a su patria. Para el año que viene el aflujo de estudiantes y especialistas en Moscú, Leningrado y otras ciudades se ha visto bruscamente reducido. Los funcionarios de la Embajada cubana se van de nuestra capital con la marca de "estuvo destinado en Moscú en los años de perestroika" hecho que significa para ellos limitaciones reales para obtener un empleo en su tierra. Esta gente "está contagiada de las ideas de la perestroika" y puede ser potencialmente peligrosa para la dirección cubana, que no comparte las ideas reformistas de la URSS, y menos aún la de la "vuelta al capitalismo" de los países de Europa oriental (según la definición de Fidel Castro).Son nada más que los rasgos superficiales del enfriamiento, por no decir crisis, en las relaciones soviético-cubanas. A pesar de que las dos partes mantienen un tono tranquilo y benevolente en su trato y de que las relaciones económicas, militares y políticas no han sufrido cambios sustanciales (más aún, el comercio para el próximo año incluso prevé un aumento después de la reciente visita a Cuba de Leonid Abalkin, viceprimer ministro de la URSS), ahora ya no es un secreto que entre la nueva dirección soviética y el Gobierno de Fidel Castro existen discrepancias de importancia.

Fuera el 'ordeno y mando'

Mijaíl Gorbachov aplica una política orientada a desmantelar completamente el caduco sistema socialista de ordeno y mando, pasar a la economía de mercado, ampliar la cooperación con Occidente, llevar a cabo una reforma política radical, introducir el multipartidismo, las elecciones alternativas, desideologizar y desmilitarizar toda la política exterior, incluida la relativa al Tercer Mundo (conflictos regionales).

Fidel Castro rechaza el mercado y otros atributos del capitalismo, continúa condenando el "dinero maldito", no acepta ata que alguno contra el monopolio del partido comunista en el poder. No quiere negarse a cumplir con el "deber internacionalista" de apoyar revoluciones en el Tercer Mundo. Con el espíritu de Mesías que le es inherente, dice que el pueblo cubano había sido elegido para ser el único "abanderado del socialismo" en el mundo y oponer resistencia a la reacción mundial y al imperialismo. "¡Socialismo o muerte"!, "¡Marxismo-leninismo o muerte!", éste es, según Fidel, el anhelo de su pueblo.

Las raíces de las actuales discrepancias soviético-cubanas, ideológicas y políticas, son muy profundas. Su manifestación tan notable se debe, en particular, a que la dirección cubana, a pesar de su dependencia económica, política y militar con respecto a la URSS, pretende mantener siempre una amplia autonomía política.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

No se puede negar la acertada afirmación de Fidel Castro de que "el socialismo no llegó a Cuba con el triunfante Ejército Rojo como sucedió en los países de Europa oeste", sino como resultado de una lucha difícil y autónoma de la guerrilla, encabezada por él, basada en las tradiciones nacionales y latinoamericanas.

Tampoco se puede negar que los dirigentes revolucionarios cubanos, en condiciones tan desfavorables de bloqueo total por parte de Estados Unidos, después de una invasión fracasada en 1961, pusieron sus miradas en la URSS, lo que determinó definiti,vamente su opción política e ideológica: el socialismo. Pero también está claro que la ideología comunista, proclamada no sin intenciones prácticas, sirvió de bandera para un pacto político-militar establecido entre Cuba y la URSS. Ambas partes estaban interesadas en él. Cuba halló a un fuerte defensor, poseedor del arma atómica. El liderazgo soviético (en la época de Jruschov y después con Breznev) consiguió una base cómoda para su expansión en el lejano continente americano y la deseable posibilidad de clavar un puñal en el pecho de EE UU. Pero ya la crisis del Caribe mostró lo peligroso que era este cálculo.

A pesar de todo, y después de un enfriamiento en las relaciones de ambos países, motivado por la retirada de los misiles soviéticos, el pacto político-militar entre Cuba y la URSS se fortaleció en los años setenta y dio sus amargos frutos. Aprovechando las consignas de la llamada ayuda internacional a los movimientos revolucionarios y de liberación, se dio vida a una expansión mutua hacia el Tercer Mundo: Angola en 1975 y Etiopía en 1978. El liderazgo de Breznev pagó el armamento y suministró consejeros soviéticos. Cuba, a su vez, mandó tropas: 50.000 soldados a Angola y 20.000 a Etiopía.

Los frutos económicos del experimento socialista en Cuba no fueron menos amargos. Un sistema económico ineficaz que repitió los peores moldes soviéticos (el caduco sistema de ordeno y mando, una monopolización estatal absoluta y centralización sin permitir ninguna iniciativa desde abajo) no podía garantizar la simple reproducción sin una permanente y amplia ayuda externa.

La URSS tenía que pagar alrededor de 1.000 millones de rublos anuales y la deuda cubana a la URSS aumentó hasta 15.000 millones de rublos. Ambos se valían de una práctica económicamente dudosa: la URSS compraba cerca de 4,5 millones de toneladas de azúcar cubano a precios dos o cuatro veces mayores que en el mercado internacional y vendía a Cuba petróleo a precios muy bajos, dándole la posibilidad de reexportar el petróleo para obtener divisas, de las que nosotros tanto estamos necesitados. No es casual que en el Parlamento de la URSS, así como en el de la Federación Rusa, se levanten voces de los diputados recientemente elegidos en contra de esta política nefasta

La perestroika en la URSS, la reorientación de Gorbachov en política exterior, desde la confrontación a la cooperación con Occidente, y los cambios revolucionarios sucedidos en Europa oriental ponen fin a las relaciones artificiales entre Cuba y los miembros del CAME. En los momentos actuales, los dirigentes soviéticos se orientan hacia relaciones de beneficio mutuo. Asimismo, es dudosa la continuidad del pacto militar político con Cuba.

Y para decir toda la verdad, hay que poner de manifesto que Cuba, con su sociedad militarizada en alto grado, representa hoy un factor desestabilizador en la zona de América central y en el Caribe. No olvidemos que, además de tener el ejército más numeroso en relación con la población de América Latina, en Cuba hay un millón de ciudadanos (el 10%) de la población civil organizados en divisiones de reserva, distribuidos por todo el territorio nacional.

Se busca 'chivo expiatorio'

Está claro que el régimen cubano busca un chivo expiatorio para justificar todos sus errores y no reconocer la verdad de que la utopía revolucionaria ha conllevado a la crisis, por no decir a la tragedia nacional. Quizá pueda prolongarse esta situación recurriendo al estado de sitio, creando una atmósfera de psicosis frente a una invasión del Norte. En nuestra opinión, tal peligro de invasión no es real, teniendo en cuenta el actual acercamiento norteamericano-soviético y el clima general internacional de distensión.

El futuro ya no pertenece a las fuerzas militares ni tampoco a los políticos utópicos. El futuro está marcado por las fuerzas capaces de sostener el diálogo político y de lograr transacciones sensatas en aras de la vida y del progreso de la civilización.

¡Cuántos presuntuosos dogmas que pretendían afirmar la verdad absoluta se han derrumbado al chocar con la realidad!, pero ¡cuántas vidas han costado! Confiamos liberarnos en el próximo futuro de otros dogmas; mejor dicho, debemos liberarnos de ellos para poder sobrevivir.

Irina Zorina es miembro de la Academia de Ciencias de la URSS.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_