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Las dos Alemanias ratifican la unión económica

Los alemanes sellaron ayer los últimos detalles para iniciar el próximo 1 de julio el proceso de unificación entre los dos Estados en que ha permanecido dividido el país prácticamente desde el final de la II Guerra Mundial. La Volkskammer (el Parlamento de Berlín Oriental) y el Bundestag (la Cámara baja de Bonn) aprobaron ayer por abrumadora mayoría el tratado que establece la unión económica, monetaria y social. Poco antes, los dos Parlamentos habían aprobado una resolución por la que reconocen las actuales fronteras occidentales de Polonia, delimitadas por los ríos Oder y Neisse.

En Berlín Oriental, la Volkskammer no tuvo prácticamente ningún problema para sacar adelante la resolución por la que reconocía las actuales fronteras de la República Democrática Alemana (RDA) con Polonia. Solo seis diputados votaron en contra y 18 se abstuvieron, de los 400 de que consta el Parlamento. La resolución indica que "la cuestión de la frontera entre la Alemania unificada y Polonia será confirmada por medio de un tratado conforme a las leyes internacionales". Este tratado deberá ser firmado por el Gobierno de la futura gran Alemania.En Bonn, los malabarismos de canciller federal, Helmut Kohl, hace unos meses, cuando se resistió con deliberada ambigüedad a zanjar el tema de la frontera oriental alemana, presagiaban una sesión algo más movida, tenida en cuenta también la presión de la supuestamente poderosa Federación de Expulsados (BdV), que agrupa a los alemanes que tuvieron que abandonar los territorios de Silesia, Pomerania y Prusia Oriental al finalizar la guerra, cuando Polonia fue, literalmente, desplazada hacia Occidente en el mapa. El BdV asegura contar con mas de 20 diputados en el Bundestag, que no aparecieron en la votación final.

Kohl usó su mejor oratoria para convencerles de lo irremisible de la situación. "Hoy nos enfrentamos a una elección clara", dijo Kohl a los diputados. "O ratificamos las fronteras existentes o perdemos nuestra oportunidad para la unificación". El canciller dedicó una parte importante de su discurso a reconocer "los enormes sufrimientos infligidos a Polonia" por el régimen nazi que intentó "esclavizar y exterminar a la nación polaca" , pero añadió que los sufrimientos de los millones de alemanes que debieron abandonar su tierra tampoco deben ser olvidados.

"El Parlamento de la RFA, junto con el de la RDA", añadió el canciller, "mandan un claro mensaje a la Polonia de hoy. Las fronteras actuales entre los dos países permanecerán tal y como están y no serán discutidas, ni los alemanes realizarán reclamaciones territoriales ni ahora ni en el futuro".

La discusión sobre el tratado de unidad, sin embargo, tuvo muchos más matices. En Berlín Oriental, el líder de los comunistas renovados, el presidente del PDS, Gregor Gysi, volvió a recordar los miedos que se esconden en el fondo del corazón de muchos alemanes orientales. "Estamos tratando de sacar adelante en pocos meses un proceso que normalmente necesitaría años", dijo Gysi. "Este tratado carece de consideración por las consecuencias sociales que acarreará la unión económica. Se trata de un acto de violencia". Para el líder del PSD, la RDA va a sufrir graves convulsiones sociales porque está "incapacitada para enfrentarse a las fuerzas del mercado". Sin embargo, el PDS se quedó prácticamente sólo en la votación del tratado. Todo el resto del espectro parlamentario votó a favor.

Prepotencia

En Bonn, mientras los verdes utilizaban argumentos similares a los de Gysi, los socialdemócratas aprovechaban la ocasión para airear la prepotencia de la coalición gobernante y del canciller Kohl. Tras la trifulca montada por Oskar Lafontaine, el candidato del SPD a la cancillería, al pedir que la socialdemocracia bloqueara el tratado -posibilidad que apareció tras perder la coalición gobernante la mayoría y conseguir el SPD la mayoría en la Cámara alta-, y la posterior renuncia a hacerlo, a los social-demócratas solo les quedaba el derecho al pataleo. "Kohl sólo nos consultó cuando se vio forzado, al perder la mayoría en el Bundesrat", dijo el presidente del SPD, Hans Jochen Vogel.El Bundestag votó anoche el tratado, que fue aprobado por 445 votos a favor y 60 en contra. Hubo también una abstención.

El debate de ayer se producía cuando ya el secretario de Estado norteamericano, James Baker, había llegado a Berlín para participar en la segunda sesión de la conferencia dos mas cuatro, en la que las dos Alemanias y las potencias vencedoras en la II Guerra Mundial deben estudiar los aspectos de la unificación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de junio de 1990

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