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UNA NUEVA EUROPA

Sica, comisario contra la Mafia, será juzgado en junio

JUAN ARIAS El magistrado Domenico Sica, nombrado hace dos años por el Gobierno Italiano alto comisario contra la Mafia, con poderes especiales, será juzgado por el Tribunal Penal de Roma el 6 de junio, tras haber sido acusado de abuso de poder y de violación del secreto de oficio.

Los rumores de un eventual proceso al mayor responsable de la lucha contra las tres mafias -la siciliana, la Camorra napolitana y la N'Dranghetta de Calabria- han sido confirmados oficialmente, y Sica ha nombrado ya a sus abogados defensores.

La noticia sacudió ayer a toda Italia, mientras los políticos que habían elegido al magistrado romano que condujo todas las grandes investigaciones contra el terrorismo se escudan ahora en el silencio. mismo presidente del Gobierno, el democristiano Giulio Andreotti, se ha limitado a decir que la cuestión es delicada, y que hay que esperar a que haya sentencia.

Los socialistas no han comentado la noticia y el ministro del Interior, el conservador Antonio Gava, amigo de Sica, acosado por los periodistas, ha dicho: "No hablo, no hablo, antes me drogo que decir nada".

Mientras, el jefe del Estado, el democristiano Francesco Cossiga, ha convocado al presidente de la Comisión anti-Mafia del Parlamento, el comunista Gerardo Chiaromonte, para analizar el escándalo. Chiaromonte le ha pedido que Andreotti se presente cuanto antes a declarar ante la comislión, a lo que el veterano político democristiano se había resistido hasta ahora.

Según el ministro de Trabajo el democristiano Carlo Donat-Cattin, el proceso contra Sica revela "que más que una guerra contra la Mafía lo que existe es una guerra entre magistrados. La oposición subraya que el alto comisario, a pesar de sus poderes especiales, no ha sido eficaz en la lucha contra el crimen organizado y que, una de dos, o es culpa suya, y hay que canibiarlo, o es que la propia institución no funciona y hay que abolirla y replantearse el problema.

El miedo es que la Mafía se frote las manos y se demuestre que es más fuerte que el Estado

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de marzo de 1990