Muchos humos y pocos sensores

Valladolid puso en funcionamiento en 1981 una red de vigilancia con 12 sensores para humos y dióxido de azufre y ahora sólo funcionan tres. Una red experimental con cinco sensores para medir índices de NO2 entró en funcionamiento en 1987 y ya sólo funciona uno, pero sus medidas no son fiables, según los propios responsables de Salud del Ayuntamiento. Esta institución abrió un expediente a NICAS en 1987, porque sospechaba que emitía concentraciones de NO2 muy superiores a las permitidas. El expediente sigue abierto.

El concejal de Izquierda Unida del Ayuntamiento de Valladolid, Javier Gutiérrez, muestra una resolución municipal del 25 de abril de 1989, donde se pide a NICAS que reduzca su producción "en base a los actuales niveles de inmisión para óxidos de nitrógeno en la atmósfera de Valladolid, siempre en alerta de primer grado y con frecuentes episodios de emergencia total". Gutiérrez sólo recuerda que se haya declarado emergencia en la ciudad en 1985 en una ocasión y en 1987 en otra. "En esta última se alcanzaron índices de hasta 1.121 miligramos por metro cúbico de NO2, pero se habla de constantes episodios graves de contaminación en la ciudad.

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Alerta roja

Recientemente, una firma colaboradora del Ministerio de Industria y Energía, Itsemap, efectuó un estudio de emisiones en NICAS que arrojó niveles de emisión de NO2 en chimenea de hasta 9.200 microgramos por metro cúbico en una de sus plantas. En otra estos índices superaban los 3.900 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno. Por superar los 200 microgramos por metro cúbico de NO2 en la atmósfera se mandó reducir el uso de las calefacciones y se dio la alerta roja en Madrid en años anteriores. Igualmente, las autoridades de Milán prohibieron el domingo 21 de enero la circulación de vehículos por haberse sobrepasado ampliamente los índices permitidos.

El alcalde de Valladolid, Tomas Rodríguez Bolaños, representante de un programa europeo denominado Ciudades saludables en el año 2000, reconoce que la red de contaminación atmosférica de la ciudad se ha quedado obsoleta y que los datos que se obtienen de las estaciones son poco fiables. Respecto al caso de NICAS, el alcalde admite que el Ayuntamiento tiene escasas competencias y pocos poderes coercitivos. "Esta fábrica es un peligro potencial para la población, pero no más que el tráfico. Aquí hay un alto índice de enfermedades respiratorias, pero es menor que el de otras ciudades de la Comunidad, según el Insalud", matiza Rodríguez Bolaños, quien añade, que un serio problema de Valladolid son los vertidos incontrolados al rio Pisuerga, que le han convertido en una cloaca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de enero de 1990.

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