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Dos testigos de la matanza de jesuitas en El Salvador denuncian amenazas de EE UU

Dos testigos claves de la matanza de seis jesuitas españoles la noche del pasado 10 de noviembre en la Universidad Centroamericana de San Salvador han acusado a los investigadores norteamericanos y salvadoreños que les interrogaron de someterles a amenazas y presiones para que se retractaran de su declaración inicial en la que ligaban a las fuerzas armadas salvadoreñas con el asesinato de los sacerdotes.

En una entrevista exclusiva con el New York Times concertada por la Compañía de Jesús en Washington, Lucía Barrera de Cerna y su marido, Jorge, dos empleados de la Universidad de San Salvador, manifestaron que en el transcurso del interrogatorio a que fueron sometidos en Miami por funcionarios del FBI (Buró Federal de Investigaciones) y del Ejército salvadoreño les formularon toda clase de amenazas y, en un momento dado, les amenazaron con la expulsión de Estados Unidos y su deportación a El Salvador.Un portavoz del FBI negó las acusaciones del matrimonio y añadió que durante el interrogatorio, Lucía, "muy asustada, fue tratada de forma amistosa y profesional".

Las acusaciones de la pareja, que durarte una declaración realizada ante un juez salvadoreño en la embajada de España en San Salvador manifestó que los asesinos de los jesuitas vestían de uniforme, parecen confirman las denuncias hechas el pasado 10 de diciembre por el arzobispo de San Salvador, Arturo Rivera y Damas, en las que afirmó que funcionarios norteamericanos habían sometido a Lucía a un lavado de cerebro y a "tormento sicológico".

Las declaraciones del prelado provocaron un desmentido del propio presidente George Bush.

Sospechosos

Sin embargo, tanto la Compañía de Jesús en Estados Unidos como el Comité de Derechos Humanos del colegio de abogados norteamericano han manifestado que los investigadores del FBI y el teniente coronel Manuel Antonio Rivas Mejía del Ejército salvadoreño, que interrogaron a la pareja despues de su traslado a Miami, trataron al matrimonio "más como criminales, sospechosos que como testigos cuya información podría aportar datos útiles sobre el caso".El padre Paul Tipton, presidente de la Asociación de Institutos y Universidades jesuitas de Estados Unidos, acusó a los investigadores de "manipular" a Lucía y someterla a un intenso interrogatorio "con el fin de confundirla".

En una denuncia hecha al secretario de Estado, James Baker, Tipton acusó al embajador norteamericano en San Salvador, William Walker, así como a otros miembros de la representación diplomática estadounidense de haber declarado a los periodistas que el testimonio de Lucía carecía de valor porque había sido inspirado por la organización de derechos humanos de la archidiócesis salvadoreña. Walker ha negado la acusación.

Lucía y su marido reiteraron en su entrevista con The New York Times su declaración original de que dos de los cinco hombres que asesinaron a los jesuitas llevaban el mismo uniforme que los soldados que patrullaban las calles de la capital salvadoreña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 1989

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