Cineastas checoslovacos apoyan en Bilbao el proceso de cambios iniciado en su país

La directora Drahomina Vihanova afirma que hace falta superar "la devastación del autoritarismo"

La directora de cine checoslovaca Drahomina Vibanova, representante de la delegación de cineastas de este país en el Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao, afirma que cuando se alcance el pluralismo político en Checoslovaquia, los artistas tendrán que realizar un gran esfuerzo para superar "la devastación de tantos años de autoritarismo". La delegación aprovecha su visita a la capital vizcaína para difundir sus propuestas reformistas.

Drahomina Vihanova, de 60 años, presenta a concurso en el Festival de Cine de Bilbao la película Za olnem (Detrás de la ventana), un documental sobre la vida en un asilo de ancianos. La directora checoslovaca sufrió la censura comunista en su primer trabajo cinematográfico, el largometraje de ficción El domingo perdido, rodado en 1969.La película, aún inédita en su país, narraba la historia de un soldado que acaba suicidándose, y ha sido premiada 20 años después en el último Festival de San Remo. Tras la prohibición de su primer filme, Vihanova estuvo cinco años sin trabajar. Transcurrido este tiempo, las autoridades cinematográficas le permitieron realizar nuevas películas, pero siempre en el campo de los documentales, "el cine más controlado por la férrea censura vigente en Checoslovaquia".

Cada salida al exterior es para los integrantes del Foro Cívico, el principal grupo opositor en Checoslovaquia, una oportunidad de informar sobre lo que está ocurriendo en su país. La delegación presente en el Festival de Cine de Bilbao, inaugurado el pasado lunes en la capital vizcaína, está aprovechando su visita para presentar documentales inéditos sobre los sucesos registrados en Praga en las últimas semanas y para difundir las propuestas reformistas. "Estamos aquí a título personal, no representamos a nadie porque nadie nos ha elegido", precisa la realizadora.

"Hay que acabar con la dictadura del partido comunista en nuestro país a través de la reforma de la Constitución", dice enérgicamente Vihanova, siempre remitiéndose al documento difundido por los opositores, donde se afirma que "el Foro Cívico está dispuesto a encaminar el diálogo con el poder vigente para cambiar la situación política y económica de nuestro país".

El Foro Cívico defiende que "no es posible el retorno a un Gobierno totalitario que ha dejado a Checoslovaquia en una completa crisis espiritual, moral, económica y ecológica", dice la directora, y añade: "Queremos vivir en una Checoslovaquia libre, democrática y próspera".

"En este régimen político, el espectador checoslovaco se ha acostumbrado a interpretar símbolos y a ignorar muchos de los mensajes que le envían desde el cine, las artes y los medios de comunicación", explica la realizadora checoslovaca.

"No somos creadores independientes, somos empleados pagados por el Estado. La producción cinematográfica esta regulada por la planificación que realiza el Gobierno", dice. Vihanova destaca la sensibilidad de las gentes del teatro, el cine y el arte. "Las primeras protestas fueron protagonizadas por los estudiantes y los jóvenes; ellos abrieron las puertas pero inmediatamente se unieron al movimiento de reivindicaciones los artistas".

Drahomina Vihanova confía en que se cumpla el anuncio realizado recientemente por el miembro del Presidium checoslovaco Vasil Mohorita sobre la convocatoria el próximo año de elecciones generales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 30 de noviembre de 1989.