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ECOLOGÍA

El entierro de submarinos nucleares obsoletos reaviva la polémica sobre los vertidos radiactivos en el mar

La reunión de los países signatarios del Convenio de Londres sobre vertidos en el mar, que se celebra en la capital británica, ha reavivado la polémica que mantienen unos 60 países sobre la necesidad de usar o no el lecho marino para enterrar residuos nucleares. En Londres se está discutiendo el uso de dos nuevas tecnologías para enterrar tales desechos en el mar, al tiempo que Greenpeace ha denunciado la intención del Ministerio de Defensa británico de sepultar en el mar varios submarinos nucleares obsoletos, lo que ha echado más leña al fuego de los vertidos radiactivos.

En la reunión de Londres que tiene lugar estos días se están tratando varios asuntos: por un lado, el posible uso y la regula ción de dos nuevas tecnologías relacionadas con el enterramiento en el foso marino de los residuos radiactivos. Una de ellas ha sido auspiciada por Estados Unidos y consiste en inyectar desde una embarcación y en el fondo marino proyectiles con residuos radiactivos. La otra tecnología está siendo de sarrollada por Suecia y se basa en la perforación de túneles desde tierra para alcanzar el fondo marino, donde se instalarían los almacenes de residuos.La organización ecologista internacional Greenpeace ha denunciado la intención del Ministerio de Defensa británico de deshacerse de unos diez submarinos nucleares obsoletos que podrían ser hundidos en el mar. La postura británica se refleja en un documento público elaborado recientemente por el comité de Defensa de la Cámara de los Comunes.

La cuestión de los submarinos británicos se ha comentado en el seno de la conferencia, aunque no de manera oficial. Donde sí se ha tratado ha sido en los medios de comunicación de ese país, los cuales no descartan que Estados Unidos y Francia puedan estar pensando deshacerse de sus submarinos nucleares de igual forma que el Ministerio de Defensa británico.

A la reunión de Londres, que se inició el 30 de octubre y finaliza el 3 de noviembre, sólo han asistido representantes de 18 países y ninguno del Tercer Mundo, según un representante de la delegación española, que ha propuesto que las tecnologías antes mencionadas queden sujetas a lo establecido, en el Convenio de Londres. "Con esta propuesta pretendemos que el uso de alguna de estas tecnologías por cualquier país sea previamente notificado al resto o se acoja a la moratoria de 1983. Nuestra propuesta has ido apoyada al menos por ocho países", comentó a este periódico el director general de Medio Ambiente Fernando Martínez Salcedo, máximo responsable de la delegación española.

El vertido al mar de sustancias radiactivas está regulado por el Convenio de Londres de 1972, y desde febrero de 1983 existe una moratoria al respecto propuesta por España y aprobada por mayoría en el seno de esta convención, aunque algunos países como EE UU, Reino Unido, Países Bajos, Suiza y Japón no la apoyan. El fin de esta moratoria está supeditado a las conclusiones de unos estudios sobre el impacto radiológico de estos vertidos, que deberían estar concluidos en 1991, y que están siendo realizados por varias comisiones internacionales.

El documento elaborado por el comité de Defensa de la Cámara de los Comunes británica señala que con anterioridad a la moratoria en vigor se vertían residuos radiactivos en el mar, concretamente en la denominada fosa atlántica, a unos 700 kilómetros de las costas de Galicia, siendo esa la opción más barata y la que supondría una menor oposición por parte de la opinión pública.

Renovar la moratoria

"Cuando se presenten los trabajos que condicionan la moratoria ésta acabará o habrá que renovarla. Pero creemos que los países son mayoritariamente partidarios de que se renueve, por lo que no tiene mucho fundamento un posible hundimiento en 1992 de esos submarinos nucleares en el mar", dijo Martínez Salcedo.Otro de los asuntos que tiene cabida en las discusiones de la reunión de Londres es el de la incineración de los residuos tóxicos en el mar. La incineración marina esta regulada por los convenios de Londres y de Oslo; éste último se refiere básicamente al mar del Norte y a las costas atlánticas del Norte de Europa. Estos acuerdos prevén que la incineración oceánica finalice en 1994, pero los países nórdicos desean que se haga un estudio de la situación a partir de 1992, sobre todo en el mar del Norte. España, que incinera una pequeña parte de sus residuos tóxicos en el mar del Norte, apoya la finalización de estas prácticas en 1994. "Ese año todo el mundo tendrá que incinerar sus residuos en tierra. Por eso se ha puesto en marcha el Plan Nacional de Residuos Tóxicos, que empezará a gestionarse en 1990. Las plantas de incineración de residuos previstas en este plan estarán listas en 1994", dijo Martínez Salcedo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de noviembre de 1989