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La Expo abandonará la mayor operación arqueológica subacuática proyectada en España

El 'proyecto Galeón' fracasa en el intento de recuperar uno de los barcos de la flota de Indias

La investigación arqueológica subacuática más importante de las proyectadas hasta ahora en España será abandonada en las próximas semanas si el rastreo que se realiza estos días en Cádiz en busca de un galeón hundido en el siglo XVI no culmina con éxito. La suspensión del proyecto Galeón, en el que la Sociedad Estatal para la Exposición Universal de Sevilla (Expo 92) ya ha invertido más de 200 millones de pesetas, obedece a la imposibilidad de recuperar, para ser expuestos en el Pabellón de la Navegación de la exposición, los restos de alguna de las embarcaciones que naufragaron entre los siglos XV y XVII, período en el que la aportación española al comercio entre Europa y América se considera trascendental.

El equipo que dirige el arqueólogo Víctor Antona trabaja estos días frente a las costas de Azahara de los Atunes (Cádiz), en una zona poco profunda y de aguas claras situada entre los cabos de Gracia y de Plata. Allí han sido localizados, entre otros restos, varios cañones pertenecientes, al parecer, a una nave hundida en el siglo XVIII. Aunque la importancia del hallazgo está todavía por determinar, los materiales que podrían recuperarse en este pecio no responden a los objetivos del proyecto Galeón, destinado a localizar, y llegado el caso recuperar, alguno de los seis galeones previamente identificados mediante una investigación histórico-documental en archivos de Londres, Sevilla, Simancas, Valladolid y Burgos.El proyecto Galeón, en el que la Expo 92 tenía previsto invertir más de 1.000 millones de pesetas, debía desarrollarse en tres fases: el ya citado estudio histórico-documental, la prospección o rastreo de las zonas donde debían encontrarse los restos objeto de la operación y, por último, su eventual recuperación. La fase de rastreo, en la que se han gastado más de 200 millones de pesetas y que finalizará, con casi total seguridad, el próximo día 15, no ha logrado hasta ahora su objetivo.

Fuentes de la Expo justificaron la decisión de abandonar el proyecto en el hecho de que, "aun en el caso de que se hallase alguno de los barcos buscados, las posibilidades de recuperar y restaurar sus restos a tiempo para la exposición son prácticamente nulas".

Memoria

La Sociedad Estatal finalizará su aventura arqueológica con la redacción de una exhaustiva memoria de los trabajos realizados, que entregará a la Junta de Andalucía y al Ministerio de Cultura por si, en el futuro, alguna de estas dos administraciones decidiera continuar el proyecto. Fuentes de la Junta de Andalucía señalaron: "A la vista de los resultados parciales que conocemos, el equipo dirigido por Antona ha trabajo bien".

Las fuentes informantes señalaron, además, que la inversión realizada por la Expo ha sido rentable en el sentido de que ha aportado numerosos datos para el mayor conocimiento científico del golfo de Cádiz, y justificaron la imposibilidad de alcanzar los objetivos que se proponía la operación en el hecho de que "hallar un barco en una zona no prospectada, de la que se tenían escasos datos, es muy difícil".

El rastreo en las costas de Cádiz y Huelva, realizado en el marco del proyecto Galeón desde el pasado mes de enero, revela que la zona no es, en contra de la creencia general, el mayor cementerio de tesoros del mundo.

"Existen restos de embarcaciones", señaló Antona, "pero no tantos como la gente cree; la gente habla de oídas. Hay muchos, algunos perfectamente localizados, en zonas muy próximas a la costa, pero han sido totalmente expoliados", lo que les otorga escaso interés científico. En zonas menos accesibles, la cantidad de pecios existente es mucho menor: "Es difícil que se nos haya escapado gran cosa", subrayó Antona.

Solución salomónica

El abandono por la Expo 92 del proyecto Galeón evitará un conflicto de competencias en materia de arqueología subacuática entre la Administración central y la Junta de Andalucía que las dos partes preveían inevitable. Tras un contencioso inicial para determinar a qué Administración correspondía autorizar el rastreo, la Expo 92 optó por una solución salomónica y solicitó autorización en Madrid y en Sevilla. El proyecto Galeón generó, además, un segundo foco de tensión, provocado por la participación en el mismo, a través de la empresa Arqueomar, SA, de expertos norteamericanos presuntamente vinculados en el pasado con el cazatesoros Robert Marx. El director de recursos de la División Cultural de la Expo, Antonio Peláez, señaló que Arquemar había cumplido sus compromisos y que, en la última etapa, los trabajos se habían realizado con medios de la propia sociedad estatal y del Ministerio de Cultura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de noviembre de 1989

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