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Muere de un infarto el ministro de Economía argentino

JOSÉ COMAS, El ministro de Economía argentino, el ingeniero Miguel Roig, murió ayer, a los 68 años, de forma repentina en Buenos Aires a causa de un ataque cardiaco, según las primeras informaciones, tras haber asistido a una recepción en la Embajada de Francia. Al cierre de esta edición circulaban dos versiones sobre el lugar del deceso. Una afirmaba que Roig murió en su automóvil, en el trayecto entre la embajada y el Ministerio de Economía. La otra asegura que falleció en su apartamento del centro de la capital, adonde se había dirigido cuando se sintió mal.

Argentina no gana para sustos. La noticia de la muerte de Roig cayó como una bomba ayer en Buenos Aires y se afirma que se conoció antes en el centro comercial y bancario que en el Ministerio de Economía. Esto permitió sin duda algún negocio especulativo. El dólar, que ya el jueves había subido en el merca do libre por encima de la cotización oficial de 650 australes, alcanzó ayer los 730.Roig era una figura clave en el recién estrenado Gobierno de Carlos Saúl Menem, porque era la expresión palpable del llamado Plan BB, las iniciales de Bunge y Born, la multinacional argentina en la que el fallecido ministro había trabajado toda su vida como uno de sus dos más altos ejecutivos.

El presidente peronista Carlos Menem sorprendió a todos con la designación de Roig como ministro de Economía. Roig viajó a la provincia de La Rioja, donde se entrevistó con Menem, y recibió la propuesta de ocuparse de la cartera de Economía. Con sinceridad, Roig confesó a Menem y públicamente que no había votado por el peronismo en las elecciones.

Fumador empedernido, Roig consumía hasta cuatro cajetillas diarias de cigarrillos. Días atrás se publicó la anécdota de que la mucama (asistenta) del ministro comentó en un comercio: "¡Qué necesidad tenía el señor de meterse en esto!". Y añadía: "Está nervioso, ya casi no duerme". La sirvienta había comprado botellas de jarabe de lapacho, un reconstituyente. Los días pasados, Roig había mantenido jornadas de trabajo de 14 horas, para tratar de enderezar el curso errático de la economía argentina.

Desde que ocupó el ministerio, Roig no paró de sufrir sobresaltos. La inflación había continuado de forma desbocada tras el cambio de Gobierno, a pesar del anuncio que hizo el mismo Roig el pasado domingo de un nuevo plan económico.

Hasta última hora, Roig trabajó en el plan que anunció al país, que suponía una devaluación del austral del 116 % y subidas del combustible del 600 %. Las medidas anunciadas por Roig habían sido muy discutidas, y aceptadas a regañadientes por algunos sectores del peronismo. Incluso el mismo día de su muerte, fuentes próximas al Gobierno habían comentado confidencial mente a este periódico que "Roig tiene sus días contados".

Lo que sólo era una matáfora política se convirtió en trágica realidad horas más tarde.

El pasado domingo, Miguel Roig había anunciado al país que el Estado argentino estaba en quiebra y definió así su plan económico: "Es un esfuerzo supremo que le solicitamos a toda la población para poner en orden el sector estatal."

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de julio de 1989

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