La revuelta popular paraliza y desabastece Venezuela

El toque de queda y la suspensión de garantías constitucionales decretado por el Gobierno de Carlos Andrés Pérez no ha podido pacificar a los venezolanos, a pesar del patrullaje del Ejército y la policía y el control militar en todas las ciudades. Los disturbios continuaron en diversas zonas populares de la capital y la calma está lejos de conseguirse, debido al empeoramiento de la situación por la escasez de alimentos y la falta de transporte colectivo. [Según la agencia Efe, 15 personas murieron ayer en nuevos disturbios en la capital venezolana, mientras fuentes policiales calculan que en total han perecido 200 personas.]

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En el primer día de toque de queda indefinido, ayer no se pudo circular en las calles desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana. Caracas amaneció como si hubiera vivido una batalla campal en sus avenidas, con barricadas, comercios destrozados, basura esparcida por todos lados, automóviles incendiados y algunos edificios residenciales saqueados.Los transportistas, tememorosos de que les quemen sus autobuses, no prestan el servicio. La gente tuvo que caminar kilómetros para llegar a sus lugares de trabajo. Sólo transitaban los coches particulares. Las actividades educativas también fueron suspendidas indefinidamente. Venezuela se encuentra práctica mente paralizada. Aún existe temor de andar por las calles. Se escuchan disparos en las barriadas populares. Y los venezolanos, que no habían vivido un toque de queda desde hace 30 años, no se acostumbran ahora a la falta de libertad de movimientos, de reunión, de manifestación y de expresión.

Los medios de comunicación han sido rodeados por los militares como medida de seguridad. Todo parece indicar que el toque de queda podría durar una semana hasta que se restablezca la normalidad. [Las emisoras venezolanas de radio y televisión redujeron ayer sus informaciones sobre los saqueos y motines, al parecer a petición de las autoridades, informa Efe. También tuvieron dificultades corresponsales extranjeros para transmitir sus informaciones].

A la violencia del vandalismo se suma ahora el desabastecimiento de productos alimenticios Los trabajadores no han podido cobrar su sueldo de fin de mes por el cierre de los bancos, y el poco dinero de que disponen es para proveerse de alimentos Ayer era dramático ver largas filas delante de los pocos negocios, especialmente panaderías, que abrieron sus puertas.

Un policía custiodando la entrada de un comercio, comentaba a los transeúntes: "Ahora sí van a pasar hambre". Se refería a que pasará mucho tiempo hasta que se normalice el abastecimiento. En realidad los directivos de la Cámara de Alimentos dicen que tomarán 10 días para reponer el inventario de los supermercados y mercados saqueados. Los comercios desvalijados y destrozados son los primeros afectados porque no tienen capital suficiente para pagar al contado los productos que han desaparecido y abrir nuevamente sus tiendas.

Esto significa que el desabastecimiento se impondrá en los próximos días, antes de volver a la normalidad, tomando en cuenta que los camiones de distribución también han sido destrozados y los que no han sufrido daños no pueden circular durante la noche. El Gobierno ha hecho un llamamiento a los comerciantes para que reabran sus establecimientos, ofreciendo protección con el Ejército. También organizó un operativo centella de camiones y autobuses de las tropas para facilitar el transporte de los trabajadores en la capital. La única actividad política permitida es la del Congreso Nacional.

El Gobierno, como iniciativa de última hora, aumentó los sueldos de los funcionarios públicos y fijó el salario básico en 6.000 bolívares (unas 14.000 pesetas).

El comentario generalizado sobre la causa que desató el estallido social señala que Pérez cometió un error en el procedimiento de las "dolorosas" medidas de ajuste. En su intervención al país la noche del martes, el presidente dijo que las medidas de ajuste económico puestas en marcha son duras y difíciles, pero necesarias para cambiar la economía.

Por otro lado, ayer se anunció la oferta de un préstamo inmediato de 600 millones de dólares que le hizo telefónicamente a Carlos Andrés Pérez el presidente del Gobierno español, Felipe González, para ayudarle en estos críticos momentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de marzo de 1989.

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