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Entrevista:

Sajarov: "Nadie sabe hacia donde vamos"

El premio Nobel de la Paz critica el nuevo sistema electoral de la URSS por considerarlo no democrático

El físico soviético Andrei Sajarov, premio Nobel de la Paz de 1975, que en octubre pasado recobró su libertad gracias a la intervención de Mijail Gorbachov y que ha viajado recientemente a Occidente, critica duramente en esta entrevista el nuevo sistema electoral soviético, que, en su opinión, "no es democrático". Para su esposa, Elena Bonner, "Gorbachov se ha privado del apoyo del pueblo" al aceptar este sistema. El padre de la bomba atómica de la URSS no considera "que haya que apoyar sin reservas a Gorbachov, aunque las cosas hayan comenzado por su iniciativa", ya que "no sería justo asociar al ciento por ciento la perestroika a su nombre". Sajarov admite, sin embargo, que "no tenemos más opción que la perestroika, y nadie sabe hacia dónde vamos".

La entrevista que sigue a continuación es un resumen de seis horas de conversación que el autor mantuvo con el físico soviético a lo largo de tres sesiones en su domicilio moscovita y en la que participaba de cuando en cuando su esposa, Elena Bon ner. El autor de la entrevista Jean-Pierre Barou, es también autor del libro Sajarov, Sajarov publicado recientemente en España.Pregunta. La nueva ley ele toral de la URSS prevé la creación el próximo mes de marzo de una Asamblea Popular de 2 .250 miembros, dos tercios de los cuales serán elegidos por su fragio universal, mientras que los restantes serán designados de oficio en el seno de organismos políticos o socioprofesio

Andrei Sajarov. Déjeme interrumpirle. Lo que usted está de nunciando no es más que una ín Cima parte de un mecanismo muy complejo que comprende un gran número de ardides, de aspectos escondidos que lo convierten en muy poco democrático. Este nuevo sistema electora tiene, en mi opinión, dos defectos principales. Los candidato que se presentan a la designa ción de oficio siguen un proceso de designación que no es demo crático ni depende de ningún criterio formal. ¿Sobre qué bases se elimina a los que no son selec cionados? No lo sé, simplemente digo que lo mismo sucedió el pasado mes de junio, cuando se tu vieron que enviar los delegados a la conferencia del partido. Pudimos constatar que se había preferido a aquellos que se oponen a las ideas progresistas, a la glasnost. Pero, sobre todo, las elecciones se hacen a varios niveles.

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El miedo de Gorbachov

P. ¿Piensa usted en el Soviet Supremo?

A. S. En efecto. Sus 400 diputados, todos ellos salidos de la Asamblea Popular, elegirán al presidente, pero no se sabe tampoco según qué criterios serán ellos elegidos. Ahora se nos dice que serán renovados a razón de una quinta parte cada año, pero ¿según qué principios? Se ignora.

Elena Bonner. Otro punto importante. Estos 400 apparatchiki, desconocidos por todos, podrían deponer al presidente sin consultar al pueblo. La única defensa verdadera del jefe del Estado son las elecciones directas. ¿De qué tiene miedo Gorbachov? Nosotros le hubiéramos elegido, nuestro país no tiene ningún otro líder. Gorbachov se ha privado de la defensa del pueblo. Personalmente creo que será cambiado muy pronto, y con él, todo el país, que ha creído en la perestroika. No apostaría 10 rublos por Gorbachov.

A. S. Le cambiarán o le dictarán sus decisiones. Yo lo he dicho durante mi estancia en Occidente. Gorbachov, a causa de la condenación de] nuevo sistemaelectoral por mí mismo, se ha enfadado. Nle lo han dicho. Pero no comprendo para nada la lógica de sus objeciones. Su cólera es completamente incomprensible para mí.

P. ¿Se interesa el pueblo por este debate? Quiero decir si no sólo interesa a los intelectuales. A. S. Sí, pero está dando una prueba de prudencia. Nosotros no estamos viendo venir ningún efecto material de la perestroika. P. Se dice mucho...A. S. Y, sin embargo, el pueblo no se interesa únicamente por los bienes materiales. Desea que ya no haya más mentiras, pero sigue habiéndolas. Nosotros buscamos un camino hacia las alturas en este período transitorio, pero hay que esperar.

P. ¿Hoy día, en la URSS, se le puede considerar a usted como el jefe de filas de una oposición democrática?

A. S. Creo que nunca he tenido alma de jefe. Me esfuerzo enno representarme más que a mí mismo. Mi postura también cambia en función de las circunstancias.P. Entonces, ¿qué piensa usted de laperestroika?A. S. Pienso que es absolutamente necesaria, que no tenemos ninguna otra solución, pero que esto no significa que haya que apoyar sin reservas a Gorbachov, aunque las cosas hayan comenzado por su iniciativa. No seríajusto asociar al cientopor ciento la perestroika a su nombre. Gorbachov puede sufrir presiones y puede tener otras ideas. Hay que apoyar la reestructuración en general, sin tener miedo de provocar el enfado de unos u otros. Lo que importa es que todos comprendan que la cooperación con Occidente sólo es posible gracias al desarrollo progresivo de la perestroika. Esto se proclama oficialmente, pero la cuestión es cada vez más compleja y contrastada. Yo constato que hay retrocesos; la ley electoral, como ya le he dicho, no me gusta; la ley sobre la dispersión de reuniones y manifestaciones tampoco me gusta; ni el arresto de miembros de¡ comité Karabaj; ni la de Pulatov, un militante azerba1yano, incluso si él no me es simpático porque preconiza la violencia.

P. ¿Usted mismo, como miembro de la asociación Memorial, dedicada a la rehabilitacíón de las víctimas del estalinismo, ha sufrido reveses?

A. S. En Memoria¡, nuestro fin es el de crear un centro de documentación e investigación consagrado a las víctimas de Stalin, así como una biblioteca pública. Abrimos una cuenta corriente en el Gosbank, alimentada por las contribuciones voluntarias de la población. Cuando los animadores del movimiento Memorial se presentaron en el banco se enteraron de que-por orden del responsable de los asuntos culturales del Comité Central del PCUS, Yudin, se les había prohibido el acceso a la cuenta y que él había decididojue el dínero serviría para consTuir un monumento a las víctinas del estalinismo. "No es eso o que ustedes querían?, nos dieron en el comité central. Yo iabía sido convocado y reconocí ,ntre ellos a un militante de laorganización nacionalista Pamiat. Pero, por supuesto, seguiremos nuestra acción.

P. ¿Pamiat es el movimiento nacionalista y antisemita?'

A. S. Pamiat, sí.

P. ¿Hay aún muchos judíos que quieren abandonar la UR SS y no pueden?

A. S. Creo que su número se ha reducido considerablemente, pero aún quedan, y la legislación aún no ha sido modificada. Sin embargo, la cuestión delos refuseniks ha perdido bastante importancia.

E. B. Ahora aquí, en general, se puede salir del país. Psicológicamente el contexto ha cambiado. Las autoridades no rnantienen malas relaciones con respecto a los refuseniks o cualquier otra persona que deposita una demanda de emigración. El problema vendría, más bien, por una vez, de Occidente. Aparte de EE UU, los demás países desarrollados no tienen una verdadera política de acogida, los norteamericanos deben soportar todo el peso, hasta el punto de que un gran número de emigrados están actualmente bloqueados en Italia, ya que EE UU no puede conceder a todo el mundo la condición de refugiado político. No podemos reprocharles que hayan impuesto unas cuotas. En la Conferencia de Viena no se habla más que de la inexistencia en la Unión Soviética del derecho a la emigración. ¡Que los países desarrollados cumplan con su deber! Incluso un disidente tan conocido como Yuri Orlov, actualmente en Francia y que no puede obtener la nacionalidad francesa. En Occidente, los cerebros funcionan al revés; nadie, por ejemplo, se atreve a decirle a Mijail Gorbachov: "Destruya el muro de Berlín".

P. Usted ha dicho y escrito durante mucho tiempo que la libertad de circulación para el individuo y la libre elección del lugar de residencia era la piedra angular de los derechos del hombre.

A. S. La situación ha evolucionado y las prioridades no son las mismas. Considero que en la actualidad la libertad de asociación tiene preferencia. Todos los grupos informales que se multiplican incesantemente deben encontrar su lugar en nuestra sociedad. Para el individuo, hoy en día, la cuestión de los derechos colectivos es más actual que la de los derechos personales.

Estado de derecho

P. ¿Suscribe usted esta noción del Estado de derecho, una de las palabras clave del nuevo pensamiento soviético?

A. S. La instauración de un Estado de derecho encuentra su justificación a la vista de nuestro contexto histórico, en el que el hombre ha sido víctima de los dikta¡s del Estado. La ley debe defender al hombre contra los excesos del Estado, de las masas, de los medios de comunicación, y favorecer una sociedad pluralista. Y si una sociedad es pluralista, o dicho de otra manera, no totalitaria, conservará los principios morales.

P. Se hacen muchas referencias a Lenin en la URSS en los últimos tiempos.

A. S. Gorbachov habla mucho de Lenin. Ha declarado que estamos en el proceso de restaurar los ideales de la época de Lenin. Imposible. Hoy en día, si se puede apreciar una evolución interesante, se adivina también una fermentación de los espíritus que no deja de recordarme la novela de ficción científica de Stanislav Lem Solaris, en la que aparecen imágenes creadas por el cerebro del hombre bañadas por un terrorífico color naranja. Con esto quiero decir que la situación no me satisface mucho. Pero, repito, no tenemos más opción que la perestroika, y nadie sabe hacia dónde vamos.

E. B. Por contra, se habla poco de Jruschov, a quien debemos todo lo que vivimos actualmente: una remuneración real del trabajo de los koljozianos, una política de vivienda, nuestro sistema de jubilación y la primera auténtica reducción de efectivos militares en la historia de la Unión Soviética.

A. S. Al reducir la oficialidad del Ejército, Jruschov tomó grandes riesgos, y es por eso por lo que fue destituido. Pero gracias a él dimos un salto formidable con respecto a 1953.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de enero de 1989