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LUCHA CERRADA HACIA LA KNESET

Shamir afirma que gobernará en Israel sin los laboristas

ÁNGELES ESPINOSA ENVIADA ESPECIAL El primer ministro israelí y líder del Likud, Isaac Shamir, de 73 años, anunció anoche que formará el próximo Gobierno sin contar con los laboristas, tras conocerse los primeros resultados de las elecciones legislativas, que otorgan. mayoría al bloque conservador.El primer cómputo oficial, emitido con el 11 % de los votos escrutados, confirmaba los resultados de un sondeo hecho por la televisión al cierre de la votación a la salida de los colegios más representativos: 63 escaños para el bloque de derechas, encabezado por el Likud, y 57 para el bloque que encabeza el Partido Laborista de Simón Peres, de 65 años.

El empate a 39 o 40 escaños que se prevé para los dos grandes -Likud y Laborista- se traduce en realidad en un fracaso para el partido de Peres, que pierde entre cuatro o cinco diputados con respecto a las elecciones de 1984, frente a uno o dos que pierde el Likud.

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El alza de los partidos religiosos relega al laborismo

Viene de la primera página"Los electores han dicho: Sólo el Likud formará el próximo Gobierno y asumirá los destinos de Israel. No los defraudaremos", afirmó anoche el primer ministro, Isaac: Shamir, poco después de conocerse los primeros resultados. El aumento de la votación de los partidos religiosos parece ser la clave que permitirá a Shamir formar gobierno. El rabino Isaac Peres, líder del ultraortodoxo partido Shas -que pasa de cuatro a cinco escaños- afirmó que su movimiento "naturalmente tiende a aliarse con el bloque de derechas", aunque afirmó que estaba abierto a todas las posibilidades.

Los laboristas no podrán, ni siquiera recurriendo a los partidos ideológicamente afines, alcanzar un mayoría. de bloqueo que pueda evitar un gabinete conservador, según los primeros datos. Un nuevo Gobierno de Unidad Nacional era descartado esta madrugada por la mayoría de los analistas políticos.

La alta participación, cercana al 80%, frente al 78'%. de las elecciones pasadas, parece haber favorecido a la derecha. En opinión de los observadores, los dos ataques antiisraelíes del pasado domingo y de ayer mismo, un par de horas después de que se hubieran abierto los colegios electorales, inclinaron finalmente a la derecha al 20% de indecisos.

Decepción laborista

En el cuartel general de los laboristas en Tel Aviv se vivía un clima de pesimismo, aunque algunos de sus dirigentes insistían en que la clave se encontraba en el Mafdal y en Shas, dos partidos religiosos que antes de las elecciones no descartaron la alianza con los laboristas. "Mantenemos la moral, no todo está perdido", declaró Peres, quien adelantó que hoy mismo iniciaría negociaciones con los partidos religiosos para atraerlos al campo de la paz". Aún en el caso de contar con estos escaños, al laborismo le faltarían aliados, ya que algunos de los partidos de izquierda -los comunistas y la Lista Progresista por la Paz- se definen como antisionistas, lo que les descalifica para un eventual acuerdo de gobierno.

El sondeo de la televisión, que admitió un margen de error del 2%, no tuvo en cuenta los votos de los kibutzim (granjas colectivas) y de los moshavim (cooperativas), que tradicionalmente votan laborista. Pero, por otra parte, tampoco se conocía el voto del Ejército, que suele ser más conservador. La participación árabe en los comicios -que se esperaba que favoreciera a los laboristas- subió de 12% en las últimas elecciones a un 72,7%, pero su voto se diluyó en un gran abanico de partidos de izquierda.

Las previsiones de un empate entre la oferta conservadora del Likud, partidario de la mano dura con los palestinos y contrario a cualquier compromiso territorial, y la más liberal de los laboristas, defensores de la celebración de una conferencia internacional, se cumplieron ayer. Sin embargo, el juego de alianzas posibles que se abre a partir de ahora y hasta la formación del nuevo Gobierno -' que no se espera para antes de dos meses- parece cerrar al menos a medio plazo la posibilidad de una conferencia internacional de paz y un compromiso territorial.

Un nuevo incidente vino a romper la calma general prevista para los comicios con la intensificación de las medidas policiales. Tres personas resultaron heridas al ser alcanzados sus vehículos por un cóctel molotov en el distrito árabe de Uadi Yoz, en Jerusalén. Eran las diez de la mañana y apenas había votado un 14% del electorado en todo el país. Los heridos, dos hombres y una mujer -que anoche se encontraba grave-, formaban parte de una caravana electoral del Likud.

Inmediatamente la policía acordonó la zona y pidió a sus habitantes que no salieran de sus casas. Radio Israel habló de una veintena de detenciones, pero a última hora de ayer no había constancia de que se hubiera encontrado a los responsables.

Por lo demás, la jornada electoral transcurrió tranquila en Israel. No puede afirmarse lo mismo de Gaza y Cisjordania, donde, a pesar del cierre total de los accesos por 48 horas, se tuvo noticias de enfrentamientos entre manifestantes y soldados que provocaron numerosos heridos.

A pesar del toque de queda, fuentes palestinas mencionaron algunos incidentes en Gaza, el campo de refugiados de Yelasun y en Nablus, la mayor ciudad de Cisjordania. Los cerca de dos millones de palestinos que viven en esos territorios, ocupados por Israel en 1967, y que carecen del derecho al voto, respondieron masivamente a la huelga general convocada por la Dirección Unificada del Levantamiento.

Bombardeo en Líbano

Por otra parte, el Ejército israelí volvió a hacer una demostración de fuerza con el bombardeo de varias posiciones palestinas en el vecino Líbano. El ataque -el decimoquinto de este año- ha sido interpretado como "respuesta de castigo" al atentado del pasado domingo en Jericó, en el que murieron una mujer judía y sus tres hijos.

Los aviones israelíes lanzaron dos ataques consecutivos sobre posiciones palestinas cerca del campo de Miye Miye, al este de Sidón, en una región situada a 40 kilómetros al sur de Beirut que alberga la mayor concentración palestina de Líbano (unas 100.000 personas). [Según fuentes palestinas, en ambos ataques resultaron muertas cinco personas, informa Efe].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de noviembre de 1988

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