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Managua amenaza con represalias a la oposición si hay ayuda a la 'contra'

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, amenazó el jueves con tomar represalias contra la oposición política que actúa dentro del país si el Congreso norteamericano aprueba un nuevo paquete de ayuda militar a la contra, que combate contra el régimen sandinista."Si son aprobados nuevos fondos para continuar la guerra, vamos a cerrar el espacio político a aquellos que desde dentro del país apoyan a quienes nos atacan desde fuera", afirmó el presidente nicaragüense en un discurso pronunciado ante los trabajadores de la central geotérmica del volcán Momotombo, a unos 40 kilómetros de Managua.

Ortega añadió que el Gobierno "dejaría sin oxígeno a los amigos de los yanquis". El régimen sandinista ha venido acusando a la mayor parte de los partidos de la oposición legal y a los medios de comunicación no gubernamentales de trabajar bajo cuerda junto a la contra, que combate desde 1981, con la ayuda de Estados Unidos, contra el régimen sandinista.

Presión de Reagan

El presidente norteamericano, Ronald Reagan, presiona fuertemente al Congreso para que apruebe un nuevo paquete de ayuda a los rebeldes nicaragüenses que incluye un capítulo militar de 20 millones de dólares. Reagan justifica su solicitud en las últimas medidas adoptadas en Managua contra la oposición interna y contra la representación diplomática de Estados Unidos, ocho de cuyos miembros, incluido el embajador, fueron expulsados del país.Senadores demócratas y republicanos reanudaron ayer sus contactos para elaborar un plan conjunto de ayuda a la contra, que podría ser votado los próximos días.

Ortega advirtió que "las posiciones de fuerza y las ayudas a los rebeldes no nos van a acercar a la mesa de negociación, sino que nos alejarán cada vez más, hasta llegar al enfrentamiento". "Esperamos", añadió, "que el Congreso tenga cordura y no se deje arrastrar por Reagan, que está mal de la cabeza". Afirmó también que Washington "está matando a Esquipulas, destrozando la mesa de negociación y convirtiendo a Centroamérica en teatro de guerra".

El secretario general de la cancillería nicaragüense, Alejandro Beldaña, manifestó, por su parte, que "toda ayuda humanitaria a los mercenarios fuera del marco de Esquipulas 2 es ilegal y lesiona el proceso de paz".

Beldaña afirmó que si se aprobaban dichos fondos "se estaría lesionando el proceso de paz y se socavaría la voluntad de los presidentes centroamericanos, que prohiben acciones semejantes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de agosto de 1988