EE UU frente a Japón
El sentimiento antijaponés en Estados Unidos alcanzó su grado más alto a finales del pasado año y no ha disminuido, aunque un mayor conocimiento de la interdependencia de las dos economías y de las exigencias políticas y electorales en EE UU podría haber hecho tener un mayor tacto. Mientras que tanto el Partido Demócrata como el Republicano muestran una actitud de dureza ante Japón por considerarlo una buena táctica electoral, la Administración de Reagan está ansiosa por evitar una tensión seria con Tokio que pudiera afectar a la economía antes de la elección presidencial de noviembre. Un disgustado Congreso aprobó en diciembre una enmienda por la que se prohibía a empresas extranjeras participar en empresas consolidadas a nivel federal si sus Gobiernos no garantizaban idéntico acceso a compañías norteamericanas.Comerciar con Japón y otros importantes exportadores asiáticos filantea un dilema a la Administración de Reagan. Rehusar el actuar con dureza sólo podría endurecer la postura del Congreso en relación con un mayor proteccionismo comercial. Por otro lado, la Administración está preocupada en cuanto a que si se llega demasiado lejos en unas posibles sanciones contra Japón, ello no sólo podría tener consecuercias a largo plazo para la seguridad y la economía de EE UU, sino que podría ensombrecer las perspectivas de una victoria republicana.
10 de abril


























































