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Los comunistas búlgaros debaten el ritmo de Ias reformas

El Partido Comunista de Bulgaria (PCB) inicia hoy en Sofia una conferencia nacional para aprobar nuevas medidas para un "profundo cambio revolucionario" hachi un socialismo de nuevo tipo. Pese a los esfuerzos de la dirección en mostrar plena unidad hacia el exterior, las diferencias son claras y existe una patente inseguridad respecto al alcance y ritmo de las reformas a realizar, los efectos negativos de las mismas y su eco en la URSS.

El ritmo con que aplicar las medidas de reestructuración económica y política es uno de los puntos más conflictivos y en los que la diversidad de opiniones es mayor. Precisamente por estas diferencias en la dirección, ayer se daba por seguro que el máximo dirigente búlgaro, Todor Yivkov, sobrevivirá políticamente a esta conferencia. El líder comunista más veterano de Europa del Este, parece haber logrado retrasar su relevo como jefe del partido. El precedente del cese de Gustav Hasak como jefe del Partido Comunista de Checoslovaquia en una conferencia nacional celebrada en diciembre había hecho creer a muchos observadores que ahora sería Yivkov, máximo responsable de lo que ya se califica abiertamente en Sofía como "socialismo obsoleto", el siguiente en dejar paso a dirigentes más jóvenes y menos comprometidos con pasadas etapas.El miembro del buró político y secretario del comité central Yordan Yotov declaró ayer ante la Prensa internacional que "el nuevo modelo de socialismo es una negación del antiguo" y que "nuestra reforma no tiene diferencias esenciales con la que se lleva a cabo en la Unión Soviética". Yotolí reconoció que "hay gente impaciente que querría ver implantados todos los cambios de la noche a la mañana", pero negó que haya "gente de este tipo" en la cúpula del partido.

Desde el pleno del Comité Central del PCB que se celebró en Sofía en julio pasado se han multiplicado los indicios de diferencias de interpretación de los deseos de reestructuración que alberga Moscú respecto a Bulgaria. Tanto Yivkov como otros dirigentes han alternado abiertos apoyos a los "profundos cambios revolución arios", citados por Yotov, con declaraciones de fidelidad a la línea política de abril de 1956, que poco tiene que ver con los ambiciosos cambios políticos, económicos y sociales propugnados por el líder soviético, Mijail Gorbachov.

Mientras en 1986 la dirección búlgara parecía decidida a forzar el ritmo de los cambios e introdujo una serie de nuevas leyes para limitar el poder de cuadros intermedios y la burocracia, aplicar rápidamente la autogestión y autonomía de las empresas y ampliar los márgenes de crítica y participación, a finales de 1987 el ímpetu renovador se debilitó considerablemente. Yivkov fue llamado a Moscú en octubre, donde, según la agencia Tass, Gorbachov insistió al líder búlgaro en que se prestara mayor atención al papel dirigente del partido en la sociedad. Este hecho se interpretó como una advertencia de la URSS a la dirección del PCB a no dejarse llevar por una "euforia de cambios" que pudiera provocar inestabilidad. De hecho, Yivkov ha insistido desde entonces en que los cambios serán lentos.

No obstante, éstos son ya perceptibles. La Prensa búlgara trata con mayor franqueza los problemas existentes y su análisis crítico del pasado es una crítica a Yivkov. Los diarios Rabotnichesko Delo, del partido, y Trud, de los sindicatos, denuncian ya errores, negligencia, corrupción y abuso del poder. El Sofia News, semanario en inglés de la agencia oficial Sofía Press, señalaba ayer en portada: "En la comparación con la URSS y otros países socialistas está la prueba más convincente de que nuestro modelo de construcción del socialismo ha quedado obsoleto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de enero de 1988

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