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CITA EN WASHINGTON

Europa no quiere perder de vista a Reagan

Andrés Ortega

Los aliados europeos de EE UU tienen la vista y el oído en Washington. No quieren que se repita lo de Reikiavik en octubre de 1986, en el segundo encuentro Reagan-Gorbachov, que provocó un escalofrío en la OTAN y el auge de los llamamientos para una mayor integración de la defensa de la OTAN. En la capital islandesa, Reagan hizo propuestas a la URSS que hubieran puesto -como pretendió hacer Marx con la dialéctica de Hegel- toda la estrategia de la Alianza patas arriba: suprimir en 10 años todas las armas nucleares.

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Los aliados, prefiriendo que los pies siguieran en la tierra, forzaron posteriormente a Reagan a rectificar. Estados Unidos ha tenido esta vez más cuidado en consultar a sus aliados. Y éstos, a su vez, han insistido en la necesidad de mantener la disuasión nuclear y la presencia militar de Estados Unidos en Europa.Quizá -como acaba de señalar el ministro de Asuntos Exteriores belga, Leo Tindemanslos europeos se planteen "preguntas tan viejas como la Alianza" sobre la garantía nuclear norteamericana.

Los Gobiernos europeos que en 1979 tomaron la doble decisión sobre los euromisiles pensaron que así se restablecía el eslabón perdido. A la vez se vieron forzados, de cara a su opinión pública, a hablar cada vez más de una defensa europea de Europa o al menos de una dimensión europea. Todo esto venía también enmarcado en la necesidad económica de potenciar la industria militar del Viejo Continente frente a la de Estados Unidos.

Esas tendencias se vieron aceleradas con la incertidumbre provocada por la cumbre de Reikiavik. En pocos meses se ha asistido a una ofensiva europeísta, protagonizada por Francia y en particular por su presidente, François Mitterrand.

Este otoño, Francia y la RFA han realizado maniobras conjuntas en Alemania Occidental, con la participación, por primera vez, de la Fuerza de Acción Rápida francesa. París y Bonn avanzan hacia la creación de una brigada conjunta y de un Consejo de Seguridad Militar, al que podrían sumarse otros países, como España o ltalia. Claro que aún está por ver si todo esto no responde también a un intento francés de acercarse a la OTAN sin por ello llegar a la integración militar.

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Francia y el Reino Unido han hablado también de coordinar algunas de las patrullas de sus submarinos nucleares. La Unión Europea Occidental (UEO) se ha revitalizado oficialmente -sin grandes consecuencias prácticas todavía, salvo quizá para mandar unidades de sus países miembros al Golfo- con la aprobación de una nueva carta.

La mayor preocupación europea se centra ahora en las futuras negociaciones con los países del Pacto de Varsovia sobre armamento convencional. Éste es el próximo gran reto para la OTAN de la era pos-INF, de futuro incierto, lo que no tiene que significar inseguro.

Los Gobiernos aliados tendrán que hacer frente a un nuevo problema que ya se apunta en el horizonte: la modernización del arsenal nuclear asignado a la OTAN.

El general John Galvin, comandante supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa, ya ha señalado: "Es importante no esquivar el tratado sobre las INF, pero es igualmente importante que no sea un obstáculo a la modernización". Los jefes militares de la OTAN se preparan para presentar nuevas demandas.

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