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Entrevista:

François Jacob: "Para curar el SIDA ,y el cáncer hay que recurrir a la clonación"

El premio Nobel francés participó en un homenaje a García Bellido

François Jacob, del departamento de Biología Molecular del Instituto Pasteur, en París, está especialmente interesado en saber cómo los genes regulan el desarrollo de un organismo para que a partir de un huevo (la primera célula) se desarrolle una gallina o un ser humano. François Jacob, premio Nobel de Medicina en 1985, junto a Jacques Monod y André Lwoff, participó en el simposio sobre Estrategias genéticas del desarrollo, organizado por la Fundación Juan March en homenaje al biólogo español Antonio García Bellido.

Francisco García Bellido es el único científico español vivo, junto a Severo Ochoa, qué es miembro tanto de la Royal Society de Londres como de la National Academy of Sciences de Washington, por sus contribuciones sobre la biología del desarrollo. El homenajeado restó importancia a su propia labor y resaltó la importancia de dedicar recursos suficientes a la investigación básica.Junto al investigador francés han participado en el simposio Severo Ochoa, Sydney Brenner, Gunther Stent, Edwuard Lewis, Eric Davidson y John Gurdon.

Pregunta. ¿Cuál es el principal objetivo de la genética del desarrollo?

Respuesta. La genética y la embriología que yo hago trata de comprender cómo funcionan los genes y cómo a partir de un huevo se hace un ser tan complicado como el hombre. Es extraordinario cómo regulan los genes el desarrollo de un organismo superior, cómo a partir de una célula se va diferenciando y a través de un sinnúmero de ellas aprendemos a leer, a escribir o a dar una conferencia. Pero para saber esto hará falta todavía mucho tiempo.

P. ¿Cree que la enfermedad puede reducirse a una alteración de la biología molecular del organismo?

R. Puede haber otros factores, pero lo que está claro es que interviene la biología molecular. Se puede afirmar que esta forma de comprender el desarrollo del embrión está relacionada directamente con la comprensión del cáncer. Ambas son las dos caras de una misma moneda. Incluso en una enfermedad tan preocupante como es el SIDA, si un día se llega -y se llegará- a conseguir un tratamiento o una vacuna, será poniendo en juego la biología molecular y un derivado de ella, la ingeniería genética.

P. En 1976, un artículo del New York Times Magazine pedía que se prohibiera dar el Premio Nobel por investigaciones de clonación. ¿Cuál es su opinión 11 años después?

R. No me parece razonable. Si se quiere curar y comprender el SIDA y el cáncer es preciso recurrir a la clonación. Y no me estoy refiriendo a la transformación del material genético humano y la clonación de individuos -sobre lo que estoy muy en desacuerdo-, sino a clonar fragmentos de ADN en bacterias, ya que esta palabra tiene dos significados. Claro que esto también comporta el peligro de fabricar microorganismos nuevos y peligrosos. Pero hoy en día todo el mundo clona, y hasta la fecha no ha habido ningún problema. Además, desde el momento que se puede hacer, habrá gente dispuesta a hacerlo.

P. ¿Considera urgente y con prioridad a otras inversiones en medicina la codificación completa del genoma humano?

R. A largo plazo se acabará consiguiendo, pero de lo que no estoy tan seguro es de que convenga hacerlo muy de prisa. Es un problema muy complejo, porque el hacer prioritaria un área significa apartar dinero de otras. No me parece muy apremiante.

P. ¿Qué beneficios podría suponer su consecución?

R. Múltiples. Se aprendería mucho sobre diversas enfermedades, y al tiempo se perfeccionaría el conocimiento sobre la personalidad humana y lo que es la individualidad, en qué se parecen y se diferencian unos hombres de otros, cuáles son los componentes de la población y cuáles los individuales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de noviembre de 1987