Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un ejecutivo agresivo para empresas arriesgadas

El empresario chileno Carlos Cardoen construyó en sólo nueve años una multinacional con lazos en 11 países. Desde 1977, año en que Cardoen se retiró de la empresa norteamericana Ireco para producir un explosivo que él inventó, inició una veloz carrera hasta ser el más importante fabricante de armas en Chile, que se desplaza en avión privado y helicóptero.A sus 44 años es un hombre controvertido. Después de estar cercano a la dictadura, se alejó del régimen militar, preocupado por el futuro de sus empresas, y diversificó su producción. Criticado por fabricar armas, Cardoen sostiene que da empleo y que la responsabilidad es de quien compra sus sistemas.

Cardoen comenzó su carrera en 1978 con el apoyo del Ejército chileno. Ese año, el régimen militar se enfrentó simultáneamente a un embargo para comprar armas norteamericanas, en represalia por el asesinato en Washington del ex ministro de Exteriores socialista Orlando Letelier, y estuvo al borde de un conflicto con Argentina por el problema limítrofe del canal de Beagle. Para hacer frente a la situación, las fuerzas armadas chilenas pidieron a empresarios privados que colaboraran en la producción bélica, hasta entonces un feudo militar.

El empresario hizo, primero, granadas de mano y minas anticarro. En 198 1, el Ejército le adelantó 4,6 millones de dólares para fabricar 143 carros blindados ligeros Piraña, con la licencia suiza de Mowag. Dos años después, durante las protestas contra el dictador chileno, los soldados patrullaron Santiago en los blindados de Cardoen.

Relaciones con Pinochet

Sus relaciones con el régimen militar fueron estrechas. Augusto Pinochet Hiriart, hijo del dictador, acompañó a Cardoen en un viaje a Paraguay. En el directorio de su empresa figuró el ex general y ex ministro de Defensa chileno Carlos Forestier.El agresivo empresario -su lema favorito es Arrancar para adelante- se distanció después de los militares cuando el régimen fue un lastre para conseguir licencias en otros países. Una disputa comercial con Ferrimar, una empresa chilena fabricante de armas y asociada con el Ejército, terminó de alejar a Cardoen del Gobierno.

En 1986 tuvo reuniones con partidos políticos y dirigentes de la oposición, preocupado por el futuro de Industrias Cardoen en una futura democracia. "Estoy obligado a pensar políticamente, porque soy un empresario que trabaja a largo plazo", dijo Cardoen a la revista chilena Análisis, y agregó: "Es necesario ahora que un proceso democrático se haga cargo del destino de los chile nos y que funcione dentro de un esquema pluralista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 1987