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Defensa afirma que no ha dado permiso para que una firma chilena de armas se instale en España

Industrias Cardoen, S A, la más importante empresa chilena de armas, posee gran parte de las acciones de Industrias Metalúrgicas Estratégicas de Cantabria, S A (IMECSA), creada recientemente en Pontejos (Cantabria). Ahí se fabricarán diversas piezas de uso militar, pero fuentes oficiales del Ministerio de Defensa aseguran que este departamento no ha concedido el preceptivo permiso para la instalación de una fábrica de esas características. Carlos Cardoen, propietario de la firma chilena, es un agresivo empresario que en nueve años se ha convertido en el quinto exportador del citado país suramericano.

En la planta de Pontejos, está prevista la fabricación de elementos para producir bombas de fragmentación y helicópteros de posible uso militar una vez armados. Carlos Cardoen expresó ya hace años su intención de introducirse en algún país miembro de la OTAN, y concretamente España, para poder participar en el mercado de armamento de los países de la Alianza. La noticia sobre la fábrica de Pontejos fue publicada el pasado 31 de mayo en el Diari de Barcelona y, una semana después, en el periódico chileno La Época, sin que hasta el momento se haya producido reacción alguna por parte de Cardoen.La conexión chilena con IMECSA ha sido mantenida en reserva, pero el gerente de la empresa es Jorge Burr, que antes dirigió una industria armamentística de: Cardoen en Iquique, en el norte de Chile. IMECSA se asentó en Pontejos con la ayuda de la, Sociedad de Desarrollo Cantábrico (Sodércan), en una planta que hasta su quiebra en 1982 era la Taylor Española S. A., fabricante de yates, en la que Explosivos Río Tinto (ERT) tenía intereses comerciales. En IMECSA, el capital oficial procedede la firma británica Covan Enterprise Limited y de la española Audexa.

Sin embargo, y además de la presencia del chileno Burr, es muy probable que en las proximidades de IMECSA se instale Jorge Valdivieso, también natural de Chile y empleado de Cardoen, que se encargará de la proyección europea de los productos de Cardoen, S. A.

La inversión inicial para instalar IMECSA fue de cuatro millones de dólares (520 millones de pesetas), aportados oficialmente por las citadas firmas española y británica. La planta tiene ahora 15 trabajadores, aunque en el futuro contará con un centenar. El personal está encargado de mantener tornos mecánicos y equipos de soldadura de alta precisión.

La maquinaria le permitirá al empresario chileno producir bombas de fragmentación, denominadas cluster. Este tipo de bombas estallan en el aire y dejar caer centenares de pequeños artefactos explosivos que desvastan una zona de hasta 70.000 metros cuadrados con sus esquirlas. Bombas Cardoen han sido empleadas en la guerra de Irán e Irak.

Arma devastadora

En revistas especializadas, la publicidad de las cluster de Cardoen dice lo siguiente: "En ataques de alta o baja altitud, a gran velocidad, pueden producir efectos devastadores sin requerir exactitud de puntería".

También se fabricarán allí helicópteros destinados al Tercer Mundo. Según los citados periódicos, el aparato se venderá entre 2,5 y 3 millones de dólares, en vez de los ocho millones de dólares que cuestan los helicópteros militares más avanzados. Cardoen dice que "será el helicóptero de los pobres" y el matutino chileno estima probable que el sistema de armas provenga de los helicópteros Bell Cobra estadounidenses.

Cardoen, a quien una revista calificó como el barón de las bombas de fragmentación, encabeza una transnacional chilena, que tiene relaciones comerciales con países en cuatro continentes. En 1985 vendió armas valoradas en 100 millones de dólares. El 99% de las mismas se exportaron, según dice él mismo. Pero las ventas totales de sus empresas, que incluyen entre otros negocios exportaciones de frutas y contenedores, se elevan a 200 millones de dólares.

Los principales clientes de Cardoen son Suráfrica, Irak,Irán -él lo niega, aunque otras fuentes dicen que ha vendido a Teherán a través de intermediarios- y Ecuador. Tiene provee~ dores en Chile, EE UU, Suráfrica; ha comprado derechos para usar patentes en Suecia, Suiza y Reino Unido, y tecnología en Francia. Tiene plantas en Argentina, Chile, España e Irak y, según La Época, desea penetrar en nuevos mercados, como China, El Salvador, Guatemala, Honduras y Jordania.

Industrias Cardoen ha mantenido en los últimos años diversas relaciones comerciales con industrias españolas de armamento, según reconocieron ayer fuentes del Ministerio de Defensa.

La noticia sobre la introducción de Cardoen en España coincide con la reciente polémica sobre la venta de armas españolas a Chile y tras la visita del general Fernando Matthei, miembro de la junta militar chilena, a Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 1987

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