UN OBJETIVO HUMANITARIO

Europa teme la llegada masiva de refugiados, según la CEAR

"A Europa, tanto a los Gobiernos como a la sociedad, le asusta la llegada masiva de refugiados", afirmó ayer María Jesús Arsuaga, secretaria general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Esta organización no gubernamental presentó ayer, en colaboración con la delegación en España de la Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), y con la cofinanciación de la Comunidad Europea, su campaña Refugiados en el mundo, para sensibilizar a la opinión pública española sobre ese problema.En total, 12 millones de personas (17 millones según el Parlamento Europeo) se encuentran en esa situación de desarraigo que lleva implícita el verse obligado a abandonar el país de origen. Sin embargo, estas cifras no justifican la ola de xenofobia que invade Europa, ya que, asegura Arsuaga, "un 92% de los refugiados se encuentra en los países más pobres de África, Asia y Centroamérica, y sólo el 6%, en los países industrializados". De acuerdo con las cifras facilitadas por la secretaria de la CEAR, en Europa viven poco más de 100.000 refugiados, de los que unos 12.000 están acogidos en España.

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Desconocimiento

Este desconocimiento de la realidad de los refugiados viene avalado por un estudio realizado por el sociólogo Tomás Calvo Buezas sobre las actitudes. de los líderes de opinión españoles sobre este tema. El estudio revela una imagen confusa y lejana del problema, en la que se agiganta el número de refugiados que viven en España."No queremos la palestinización del problema de los refugiados", manifiesta, por su parte, Frank E. Krenz, representante en España del ACNUR. Krenz justificó esta aseveración en que, "tras 40 años de asistencia humanitaria en Oriente Próximo, el problema de los palestinos está más lejos que nunca de solucionarse".

Las soluciones que proponía el ACNUR cuando fue creado, en 1951, eran fundamentalmente tres: el asentamiento en países de asilo, el reenvío a terceros países y la repatriación voluntaria. Entonces había dos millones de refugiados; hoy, se han multiplicado al menos por seis, lo que exige un nuevo enfoque.

"Tratamos", declara Krenz, "de buscar soluciones regionales para evitar los traslados a países de distinta cultura, lo que dificulta la adaptación. Por eso proponemos una tercera vía, que consiste en la toma de conciencia por la comunidad internacional de la necesidad de actuar en los países productores de refugiados para evitar la salida de más personas y frenar los actuales flujos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 17 de junio de 1987.

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