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Muerte en el Mato Grosso

El misionero jesuita español Vicente Cañas pasó los últimos 12 años de su vida trabajando junto a los indios enauene-naues, en el noroeste del Estado brasileño de Mato Grosso. Hace dos semanas, el cuerpo del sacerdote fue encontrado en su campamento, cerca de la pequeña ciudad de Juina, a unos 20 minutos en barco de la aldea de los indígenas. La policía de Mato Grosso ha llegado a la conclusión de que el sacerdote fue asesinado. No se ha dado ninguna explicación al retraso en llegar a esa conclusión. El sacerdote murió, al parecer, de un machetazo en el estómago.

No se sabe la fecha exacta de la muerte del jesuita. La policía de Mato Grosso cree que ocurrió el 6 o el 7 de abril. El calendario de su reloj marcaba, al ser encontrado, la fecha 8. Las autoridades crearon una comisión especial para esclarecer el crimen, pero sus jefes ya han dicho que el lugar donde murió Vicente Cañas está muy aislado y han recordado que el suceso ocurrió hace siete semanas.El gobernador del Estado, Carlos Bezerra, ha recibido fuertes presiones de la Iglesia y del Consejo Indigenista Misionero. Como resultado de las mismas, el director de Policía de Mato Grosso fue enviado al lugar donde se encontró el cadáver.

Como en todo crimen violento en esa extensa región de Brasil, la muerte del padre Vicente Cañas tiene como telón de fondo la disputa entre indígenas y terratenientes, en este caso explotadores de madera interesados en las tierras de los indios enauene-naues.

Junto a otros religiosos, el jesuita español defendía el derecho ancestral de los indígenas a sus tierras. Desde hace más de una década, la indios reclaman la demarcación oficial de su área. Además del conflicto con los madereros, la tribu es víctima de una disputa entre dos organismos del Gobierno: la Fundación Nacional del Indio, cuya responsabilidad es proteger a los indígenas, y la Secretaría del Medio Ambiente, que instaló una estación ecológica en la zona.Como resultado de la disputa entre los dos órganos gubernamentales, no fue delimitada el área de la tribu. Con ello, los conflictos con los madereros se hicieron más agudos, al no haber amparo legal para los indígenas.

La muerte del misionero Vicente Cañas causó una gran conmoción entre los indios enauene-naues, que lo consideraban un miembro más de la tribu. Hasta ahora, no se ha registrado ningún incidente entre indios y blancos. Para el Consejo Indigenista Misionero, vinculado a la Iglesia, no hay ninguna duda de que los asesinos deben de ser buscados entre los madereros que explotan de manera descontrolada la selva.Para las autoridades de Mato Grosso, sin embargo, será muy dificil resolver el enigma. No sería una excepción: la casi totalidad de los crímenes contra indígenas y religiosos en las regiones de conflicto por la tierra no son aclarados jamás.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de mayo de 1987

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