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La huida de un alto militar cubano a EEUU, un gran tanto del espionaje norteamericano contra Castro

La huida a Estados Unidos del segundo jefe del Estado Mayor del Ministerio de Defensa cubano significa "el mayor éxito para el espionaje norteamericano desde que Fidel Castro tomó el poder, hace más de 25 años", afirmó ayer un alto cargo de la Administración estadounidense. "Es otro indicio del descontento de la élite cubana con el régimen", según el Departamento de Estado.

El general Rafael del Pino Díaz, de 48 años, acompañado por su mujer y sus tres hijos, llegó el jueves a la base naval de Key West, en los estrechos de Florida, a sólo 90 millas de Cuba, a bordo de una avioneta Cessna 402, de dos motores de hélice, que había cogido en una base, aérea cubana afirmando que sólo deseaba dar un paseo con su família sobre la isla. Del Pino, que fue jefe de la Fuerza Aérea castrista, ha pedido asilo político a las autoridades norteamericanas y está siendo interrogado por el FBI. Se cree que puede suministrar importante información sobre la capacidad, militar de su país, la actividad soviética en la isla y la situación interna., del régimen castrista. El Departamento de Estado norteamericano dijo ayer que Del Pino tuvo un papel clave en la creación de la Fuerza Aérea de su país Siempre ha tenido puestos de mando importantes, es un comandante internacional". Fue delegado en el primer y segundo congresos del partido comunista y dirigió la línea aérea civil Cubana de Aviación.Un comunicado de las fuerzas armadas cubanas, hecho público ayer en Washington por la sección de intereses de dicho país, denunció la huída de Del Pino como "repugnanate traición" que mancha irreparablemente su vida, su historia y su honor". Únicamente admite que era general de brigada pero no el número dos del Ejército cubano, aun que dice que tuvo altos cargos. La nota oficial asegura que había dejado de pilotar por problemas de salud, vista y estrés, y que actualmente era responsable del Museo de Aviación. El comunicado afirma además que uno de los hijos que ha huido con Del Pino había causado baja como piloto militar por problemas psiquicos, y el otro "fue secuestrado" por su padre del domicilio de una anterior mujer del general desertor.

Rafael del Pino, un héroe de la defensa de la invasión norteamericana de la bahía de Cochinos -tenía entonces 22 años y derribó dos aviones de los invasores-, luchó también con las tropas cubanas en Angola. Del Pino, su esposa y sus hijos -dos varones de 27 y 16 años y una hija de dos-, y su Cessna 402, no armada y que lo cubanos usan como aparato de entrenamiento, se puso en contacto con la base naval de Boca Chica, en los cayos del sur de Florida, un cuarto de hora antes de aterrizar. Minutos antes, el radar estadounidense había localizado la avioneta y dos cazas F-16 despegaron con la misión de interceptarla, lo que no llegaron a hacer. El general de la Fuerza Aérea cubana, que ha sido identificado también como un instructor de combate para pilotos, ha recibido inmediatamente un permiso especial para quedarse en EE UU.

Antes de la deserción de Del Pino, sólo otro militar cubano, el teniente Eduardo Guerra Jiménez, a bordo de un Mig-17, había huido a EEUU. En 1983, un espía cubano que controlaba a la comunidad exiliada de Miami se pasó a los norteamericanos. En enero de 1985, un teniente coronel, Joaquín Mouriño Pérez, desertó en España, donde el pasado año los servicios secretos cubanos trataron de secuestrar a otro disidente, Manuel Antonio Sánchez Pérez. El viceministro de Industria, Luis Negrete, pidió asilo político en España en 1982, siguiendo el ejemplo del principal asesor del Ministerio de Finanzas, José Luis Llovio, que desertó un año antes en Canadá .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de mayo de 1987