La OTAN decide ignorar la 'opción cero'

La OTAN decidió ayer ignorar la opción cero, por la que se suprimirían todos los misiles nucleares de alcance intermedio -los llamados euromisiles- en Europa. El comunicado final del Comité de Planes de Defensa (DPC) de la Alianza, que concluyó ayer en Bruselas, ya no recoge estas propuestas, sino tan sólo la necesidad de llegar a un acuerdo para la reducción de estos cohetes, que tendría que venir acompañada de limitaciones sobre los misiles de más corto alcance. "La opción cero asusta a algunos aliados, especialmente a los alemanes", señalaron medios atlánticos.

Tanto el secretario general de la OTAN, lord Carrington, como el secretario de Defensa norteamericano, Caspar Weinberger, coincidieron en que no hay que ver "ningún intento siniestro" en el hecho de que el comunicado no mencione directa o indirectamente la opción cero".La caja de Pandora que abrió el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, en Reikiavik, sin consultar a los aliados, ha causado suma preocupación en la OTAN y ha forzado a Washington a dar marcha atrás. Ya no se habla de la supresión en 10 años de todos los misiles balísticos, sino sólo de reducir en un 50% las armas estratégicas de las superpotencias.

Como para disipar todas las dudas, el comunicado final insiste ampliamente en el mantenimiento de la doctrina estratégica de la OTAN de la respuesta flexible, "que sigue exigiendo una disuasión nuclear eficaz que se base en la combinación de diferentes sistemas". Es más -añade el comunicado-, la reducción del armamento nuclear aumentaría la necesidad de eliminar los desequilibrios actuales con el Pacto de Varsovia en el terreno convencional. El DPC rechazó tajantemente un desarme unilateral de la Alianza.

En el capítulo de los euromisiles, los ministros de Defensa hicieron hincapié en que los pro gresos en las negociaciones en este campo no deben verse su bordinados a la conclusión de otros acuerdos, clara referencia a las armas espaciales y a la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) norteamericana. Weinber ger señaló que el despliegue de euromisiles de la OTAN sigue su calendario. Según el jefe del Pentágono, la OTAN ha desplegado ya en Europa 108 Pershing 2 y la mitad de los 464 misiles de crucero previstos, "lo cual da a la Alianza, por primera vez, una capacidad de disuasión efectiva".

Bélgica ha decidido otorgars un plazo de seis meses, para dar tiempo a que progresen las negociaciones de Ginebra, antes de proseguir el despliegue en su territorio de los misiles que le corresponden.

Un acuerdo sobre los euromisiles, según el comunicado, no debe "desdeñar los desequilibrios que existen en lo que se refiere a los misiles de más corto alcance, para los cuales hay que prever restricciones y derechos iguales y ulteriores negociaciones".

La preocupación europea se deriva de que el número de mis¡ les soviéticos de los tipos SS-21, 22 y 23 se ha incrementado en gran medida, y su precisión ha mejorado. Por su alcance, estos cohetes podrían fácilmente sustituir a los SS-20 si se adoptara la opción cero.

Los aliados expresaron su apoyo a los "esfuerzos" de Estados Unidos en su búsqueda de acuerdos con la URSS sobre control de armamentos. Los 12 miembros de la Alianza reiteraron su apoyo a las investigaciones sobre los sistemas defensivos y espaciales, siempre que se res pete el tratado ABM, que limita los sistemas de defensa contra los misiles balísticos. En todos estos temas, Grecia y Dinamarca hicieron constar una reserva.

Los aliados desean también negociar la reducción de las armas convenciónales -campo en el que, según Carrington, el potencial de la OTAN ha mejorado gracias al programa de perfeccionamiento de la defensa convencional (CDI)-, pero aún no hay un acuerdo sobre el foro adecuado. Weinberger afirmó en su conferencia de prensa que quería una negociación de bloque a bloque. Pero Francia, que no participa en el DPC, preferiría el marco de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa, que agrupa a 35 naciones. Este tema lo tratará la próxima semana la sesión ministerial del Consejo Atlántico, aunque, según medios de la Alianza, "una solución está a la vista". En todo caso, varios países se resistieron a que el DPC entrara en esta materia para evitar dar una voz excesiva en este terreno a los mandos militares de la OTAN, señalaron medios diplomáticos.

El comunicado no recoge ninguna referencia al tratado de limitación de armas estratégicas (SALT II), que Washington ha decidido no seguir respetando. Varias delegaciones lo lamentaron, reconoció Weinberger, aunque también se señalaron las violaciones soviéticas a los acuerdos. [La Unión Soviética anunció ayer que seguirá acatando el tratado, así como el anterior, SALT I, "teniendo en cuenta la gran importancia de la cuestión y la necesidad de preservar la principal contención de la carrera de las armas estratégicas", según un comunicado oficial difundido por la agencia Tass.]

Preguntado sobre las recientes declaraciones del general Bernard Rogers, comandante supremo aliado en Europa, de que, si el Partido Laborista llegaba a gobernar en el Reino Unido los militares norteamericanos deberían retirarse de Europa, Weinberger comentó: "Hay que escuchar los consejos de los militares".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de diciembre de 1986.

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