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La guerrilla y la 'teología de la liberación' centraron la primera jornada de Juan Pablo II en Colombia

Referencias indirectas contra la teología de la liberación y un llamamiento a los terroristas para que depongan su actitud han sido los temas principales abordados por el papa Juan Pablo II durante las primeras 24 horas de su visita a Colombia. Este país, que fue cuna de la teología de la liberación y que hoy posee una Iglesia dominada por la fuerte personalidad del cardenal Alfonso Lopez Trujillo, arzobispo de Medellín, considerado como el mayor adversario ideológico de los teólogos de la liberación, ha recibido al Papa en olor de multitudes, pero sin alcanzar la apoteosis de hace 18 años, cuando se produjo la llegada de Pablo VI.

Juan Pablo II ha sido muy explícito por lo que se refiere a la doctrina tradicional de la Iglesia. El Papa ha exhortado, a obispos y sacerdotes a que sean fieles a dicha tradición y no se dejen arrastrar por "tentaciones de sociologismo", en clara referencia a la teología de la liberación. Les animó también a que prediquen la auténtica doctrina de la Iglesia "contra los silencios sospechosos, las ambigüedades engañosas, las reducciones mutiladoras, las relecturas subjetivas, las desviaciones que amenazan la integridad y la pureza de la fe".Continúa así la línea argumental que inició en Santo Domingo acerca de la necesidad de crear en América Latina lo que él llama una nueva "civilización del arnor' basada en la doctrina social de la Iglesia y en competencia con las doctrinas sociales basadas sobre el marxismo.

Y, como ha dejado saber durante la conversación en el avión con los periodistas, Juan Pablo II está incluso preparando una nueva encíclica social con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América y que pretende completar la famosa encíclica Populorum progressio, de Pablo VI.

Lo que el Papa intenta dejar claro en Colombia es que América Latina necesita con urgencia crear una sociedad con "el sello de los valores cristianos como el factor más fuerte de cohesión social y la mejor garantía de su futuro".

Análisis y condena

Dicho esto, y tras haber recordado que la paz de Cristo no coincide con la paz de los hombres", hizo también aquí una clara condena de las injusticias que acucian a este país. Se ha tratado, como otras veces, de un análisis y de una condena serios citando concretamente, entre otras cosas, "la violencia, la inseguridad, el contrabando, la injusta distribución de las riquezas, las actividades económicas ilícitas, el traslado masivo de capitales al exterior, el desempleo, la injusticia de una deuda exterior insoportable para el país, el terrorismo y la marginación".Por lo que se refiere a la guerrilla, aun condenándola con dureza, como lo hizo ayer en su llamada a deponer las armas, ha recordado, dirigiéndose a los responsables políticos, que a veces la guerrilla y el terrorismo "ahondan sus raíces en las injusticias sociales".

El papa Wojtyla ha querido recordar un texto de un discurso pronunciado aquí en Bogotá hace 18 años por Pablo VI y que mantiene hoy una innegable actualidad.

"No olvidéis", dijo entonces el papa Montini a los responsables del Gobierno colombiano, "que ciertas crisis de la historia habrían podido tener otras orientaciones si las reformas necesarias hubiesen prevenido tempestivamente con sacrificios valientes las revoluciones explosivas de la desesperación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de julio de 1986

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