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CARTAS AL DIRECTOR

Sobre Cioran

Tübingen (República Federal de Alemania).

En EL PAÍS del 12 de junio de 1986 leo una larga entrevista al filósofo (?) Cioran. Pocas páginas (le por medio, leo otras cínicas declaraciones de la muy "cristiana" doña Lucía Hiriart de Pinochet, "explicando", nihilista ella también, el asesinato en las calles de mi patria del estudiante Ronald Wood: "Le tocó a él como le podía haber tocado a otro". Importa señalar que Ronald Wood, asesinado por el régimen fascista de su esposo, don Augusto, es "otro" entre 50.000 o más chilenos desaparecidos, degollados, dinamitados, arrojados al mar, torturados hasta el último límite; importa testimoniar que para la memoria de esos chilenos el sofisma de Cioran ("Fui, soy, seré, es un problema de la gramática, no de la existencia") constituye una afrenta gratuita y un grosero insulto. Sorprende que EL PAÍS, después de 40 años del tristemente célebre "viva la muerte", preste tribuna a tan peregrino pensador, curioso admirador en sus devaneos juveniles de los "restos de frescura y barbarie", del "gran plan o de una enérgica locura", en fin, del ideario nazi.Curioso esteta del "aburrimiento abismal", Cioran, como otros de su especie, es cómplice intelectual de los Franco y Pinochet. Le dedico, pues le viene como sayo a la medida, este verso de Vicente Huidobro: "Revienta, pesimista, pero revienta en silencio".-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de junio de 1986