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Crítica:'MANUEL Y CLEMENTE'
Crítica

Buena idea frustrada

Hay dos escenas del filme español Manuel y Clemente que sacan al aire sendos hilos por donde podría haber discurrido la película de manera convincente. Una de ellas es un momento en que, al comienzo de la historia del irrisorio papado de El Palmar de Troya, unas histéricas videntes se juntan en un descampado y dicen ver no se sabe qué cohortes celestiales. Es el camino del documento. La otra escena es la desmelenada, casi inconcebible, entrada en trance de Clemente, el pintoresco papa de El Palmar, durante la visita a su seminario sevillano de un cardenal chino. Lo que ocurre allí, aun siendo verídico, es tan disparatado que resulta abiertamente superreal. Es el camino del esperpento. Javier Palmero, pese a haberlos apuntado, no ha seguido, para narrar la historia de este tan real como increíble asunto, ni por un camino ni por otro. Ha seguido un tercero intermedio, que, aunque tiene elementos documentales y también esperpénticos, se inclina mortalmente hacia el sainete, lo que, a la larga, no le lleva a ninguna parte.Siendo esta tremenda historia un exabrupto residual de la España franquista, en el filme parece una historia de nunca y de ninguna parte. Siendo real, parece inventada. Le faltan cimientos documentales. Usando Manuel y Clemente muchos materiales narrativos esperpénticos en sumo grado, carece, no obstante, de violencia alguna: es un filme casi amable, lo que indica un desajuste entre lo que se cuenta y cómo se cuenta.

Manuel y Clemente

Director y guionista: Javier Palmero. Intérpretes: Angel de Andrés, Juan Jesús Valverde, Manuel Collado, Concha Gregori, Luis Escobar, Trinidad Rujero, María Paz Ballesteros. Producción: Fernando Bauluz. Fotografía: Tote Trenas. Española, 1.986. Estreno en Madrid: cine Coliseum.

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