La mitad de la mitad
Albacete. 9 de septiembre de 1985. Segunda de feria. Tres cuartos de entrada.Siete novillos de Jiménez Pascau, escasos de trapío, nobles y encastados.
El rejoneador Antonio Correas: vuelta al ruedo. Chicuelo de Albacete: una oreja y división de opiniones. Rafael de la Viña: ovación y dos vueltas. El Jerezano: tres vueltas y ovación.
Albacete Remedando ese sabio dicho español de que "de dinero y santidad, la mitad de la mita", a la novillada de ayer en Albacete se le puede aplicar, ante la pequeñez de los astados-cucarachas. Abrió plaza el rejoneador local, Antonio Correas, que lidió el astado mayor, toreando a caballo con mando, temple y gran conocimiento de los terrenos, aunque falló con el rejón de muerte.
Chicuelo toreó de salón, con cierto gusto y algún alarde temerario a la primera cabra, con la que acabó de una buena estocada. En el quinto llevó a cabo una copia de lo anterior, solo que mucho más monótona y vulgar.
De la Viña realizó a su primero una faena de menos a más, con el grave defecto de citar con el compás al revés y la suerte descargada. No obstante, estuvo bullanguero y con las ganas que siempre se deben exigir a estos muchachos.
Jerezano comenzó con estatuarios en serie, pero lo estropeó con un bajonazo. No lo entendió así el público, que le obligó a un maratón de recorridos de anillo.


























































