Año I de la Victoria
Dolores y Ricardo, los padres de Victoria Ana, han prometido que irán el día 12 al Instituto Dexeus para hacer participar de una tarta con una vela de aniversario al personal del centro. Victoria Ana es uno de los pocos mortales del que se sabe exactamente qué día e incluso a qué hora fue concebida. Fue el 4 de noviembre de 1983, por la noche, cuando dos simples células microscópicas que constituían un óvulo fecundado fueron transferidas a la matriz de Dolores Sánchez. Treinta y siete semanas después, y mediante un parto con cesárea, nacía el primer bebé probeta español. Al nacer pesó 2.470 gramos.Ricardo Perea, de 42 años, y Dolores Sánchez, de 36, son los padres de Victoria Ana. Viven en Badalona, donde se casaron hace 13 años. El ser los padres de Victoria Ana les ha dado una lógica popularidad entre el vecindario. La niña, hermosa, sana y con grandes ojos ha empezado, a dar los primeros pasos, coincidiendo con sus primer cumpleaños.
Esperanzas frustradas
Ricardo y Dolores tuvieron un hijo que murió durante el parto un año después de su boda. Después ella volvió a quedar embarazada, pero a los tres meses de embarazo sufrió un aborto. Entonces la esperanza de la maternidad se frustró definitivamente al resultar dañadas las trompas.
A pesar dé todo el matrimonio no se dio por vencido y tras un vía crucis de consultas, acabó por entrar en contacto con el doctor Pere Nolasc Barri, quien le explicó que sólo había dos soluciones para vencer la esterilidad de Dolores: una delicada intervención quirúrgica o la fecundación in vitro, si bien el programa para esta última fórmula estaba en una fase inicial.
La relación entre el matrimonio Perea-Sánchez y el equipo médico del Instituto Dexeus es estrecha y no hay mes en que Victoria Ana no vaya a saludar a los médicos, biólogas y enfermeras del centro. En el despacho del doctor Barri, junto a los diplomas internacionales y los libros científicos, puede verse en lugar predominante una foto en color de la pequeña. En el mismo despacho hay también unas fotografias en color de las que pueden presumir muy pocos mortales: una instantánea del embrión tomada hace 21 meses, cuando la futura pequeña no pasaba de ser cuatro células arracimadas.
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