Pruebas experimentales en protozoos ponen en duda la universalidad del código genético

ParísNuevas pruebas experimentales que muestran que el código genético podría no ser universal, es decir, único, han sido presentadas simultáneamente por investigadores franceses y norteamericanos, según ha anunciado el Centro Nacional de Investigación Científica francés (CNRS).

Los dos investigadores franceses, FranQois Caron y Eric Meyer, que acaban de presentar una tesis sobre los trabajos que: les han llevado a este descubrimiento, trabajan en el Centro de Genética Molecular del CNRS en París. Para el director del centro, Pierre Slonimski, la "demostración realizada por Caron y Meyes de que puede haber modificaciones del código genético en el núcleo de la célula viviente cambia enormemente nuestro concepto sobre la evolución de las especies".

Simultáneamente, un grupo de investigadores norteamericanos dirigido por John Preer, del laboratorio de Biología de Bloomington (Indiana), publicará en el próximo número de la revista científica Nature un resumen de sus trabajos. En ellos se muestra que el paramecio, animal unicelular que vive en el agua, utiliza un código genético diferente del código universal.

Hace algunos años, el británico Frederick Sanger, dos veces premio Nobel de Química, mostró que el código genético podría ser diferente en el genoma (conjunto de factores hereditarios) de las mitocondrias, corpúsculos presentes en gran número en el citoplasma de las células. Sin embargo, como precisa Slonimski, "esto no se refería al núcleo de las células y podía parecer una anormalidad del genoma. Ahora, Caron y Meyer han demostrado que esta modificación puede ocurrir dentro del núcleo, donde se encuentra la gran mayoría de los genes".

Este código genético diferente parece ser común a toda una clase de protozoos denominados ciliados a causa de los cilios que recubren su superficie externa, a la cual pertenece el paramecio. Esta clase de organismos celulares se caracteriza por la presencia en su citoplasma de dos núcleos, el micronúcleo y el macronúcleo, cuyas funciones están bien definidas. El micronúcleo sirve exclusivamente para los procesos sexuales y no interviene en el mantenimiento de las funciones celulares. El macronúcleo sirve para mantener las funciones celulares. En el momento de cada proceso sexual, el macronúcleo se destruye y se fabrica otro a partir del nuevo micronúcleo obtenido del proceso sexual. En esta transformación se modifica profundamente el ácido desoxirribonucleico (ADN), que contiene la información genética.

La cuestión que se plantea ahora es saber si la utilización de un código genético particular se encuentra ligada o no a esta transformación del micronúcleo en macronúcleo. Cualquiera que sea el caso, creen los investigadores, "esta revisión del dogina de la universalidad del código genético va a conducir a reconsiderar el problema de la evolución de las especies".

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