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La negociación con la CEE ha llegado a la fase de las decisiones, según Manuel Marín

"Las zonas de penumbra ya han desaparecido. Sabemos perfectamente por nuestra parte lo que ellos pretenden, y ellos saben perfectamente lo que pretende la parte española. En consecuencia, ha llegado ya la fase de decidir". Así se expresó ayer Manuel Marín, al término de las reuniones con la presidencia irlandesa de la CEE y con la Comisión Europea.

No todo está tan claro, sin embargo. Así, el jueves, el Reino Unido, en la reunión - de embajadores (COREPER) de los diez, exigió que la CEE diera marcha atrás en una oferta que había hecho a España: la CEE no había contado entre los productos en los que quería que España llevase a cabo un desarme arancelario más rápido que el normal los vehículos de transporte (camiones, autobuses y otros), que España considera "sector muy sensible". ¿Errata u omisión voluntaria? El caso es que Londres exige que se modifique el texto de la oferta que ya se hizo a España el 24 de octubre. Pero Francia no quiere.Reunión especial

El lunes habrá una reunión especial del COREPER a la que asistirán funcionarios de alto nivel venidos de las capitales para intentar que la CEE fije una posición común en agricultura y pesca antes del 26 de noviembre. El martes los ministros de Asuntos Exteriores de los diez mantendrán otra discusión informal entre ellos, sin su homólogo español, Fernando Morán. En industria y siderurgia seguirán los contactos técnicos entre España y la CEE.

Para Marín, que ha dado estos días un repaso general -en "contactos exploratorios"- a diversos temas, "las posiciones españolas están ya perfectamente explicitadas. La Comunidad no puede ya aducir dificultades porque algún Estado miembro tenga dudas de lo que los españoles queremos". "En consecuencia", añadió, "a partir de la semana que viene se puede entrar ya en una, fase mucho más de decisiones". Las reuniones de ayer estuvieron fundamentalmente dedicadas a la agricultura y a la pesca, aunque, según Marín, no se discutió el período transitorio en este último capítulo. Según fuentes comunitarias, Manuel Marín aludió el jueves a ciertas concesiones en materia de productos agrarios continentales, que ayer tuvo que retirar ante instrucciones directas de Madrid.

La Unión Europea de Comercio al por mayor en Frutas y Hortalizas ha denunciado, por su complicación y por la cantidad de productos que se ven afectados, el sistema de mecanismos complementarios en las exportaciones españolas hacia la CEE que los diez pretenden aplicar en este sector.

Por su parte, Jon Gangoiti, diputado del PNV, que mantuvo sus contactos comunitarios en Bruselas, se mostró "preocupado por el estado de la negociación y con miedo a que pongan a España entre la espada y la pared", añadiendo que "ante la disyuntiva del cómo o el cuándo hay que salvar el contenido del acuerdo" y que "el enfoque de esta negociación es básicamente político cuando en la CEE predominan los aspectos comerciales". Gangoiti aseguró que en las actuales condiciones -es decir, si el Gobierno español aceptara lo que la CEE ofrece en este momento- el PNV no podría ratificar el Tratado de Adhesión. "Ni el Gobierno español tampoco podría firmarlo", comento Manuel Marín. Para Gangoiti, la mejor baza negociadora española es el mercado de 40 millones de consumidores que va a ofrecer a la CEE.

Gangoiti consideró "inaceptable" el sistema de licencias para la pesca española en aguas de los diez e "injusto" el mantener las actuales cuotas, pues no se toma en cuenta la "potencia de la flota española". El diputado vasco cree que los sectores españoles que puedan salir más beneficiados de la adhesión deben sacrificarse un poco en la negociación para que los otros salgan menos perjudicados. Y pidió que se declarara a toda la cornisa cantábrica "zona de alta montaña" para lo que afecta al sector lácteo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de noviembre de 1984

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