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Los 'contras' acaban con la vida de un ministro nicaragüense al día siguiente de que Ortega fuera elegido presidente

El ministro de Comunicaciones, subcomandante Enrique Schmidt, es el primer alto funcionario nicaragüense muerto en combate con las guerrillas antisandinistas. El hecho ocurrió el lunes, hacia las dos de la tarde, en la comarca de Camoapa, departamento de Boaco. Según el comunicado oficial, el ministro fue la única baja en las Mas gubernamentales, en tanto que del lado de los contras murieron 73 combatientes y fueron heridos tres más hasta el aniquilamiento total de una columna de la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN).

Este suceso ha desplazado del primer plano informativo al escrutinio que lleva a cabo el Consejo Supremo Electoral con gran lentitud. Los nuevos boletines no han hecho sino confirmar los resultados ya conocidos sobre concurrencia a las urnas (82%) y respaldo al Frente Sandinista (67%). La única novedad consiste en que los conservadores (12,5%) han desplazado del segundo lugar a los liberales (10,5%).Los tres partidos marxistas que se sitúan a la izquierda del Gobierno se muestran disconformes con los votos asignados y han denunciado irregularidades en el cómputo, difíciles de probar, por otra parte, ya que en muy pocas mesas ejercieron su derecho de nombrar interventores. El Altamirano, secretario general del partido comunista, ha sido el más duro, según su costumbre. Después de calificar defantoche al máximo organismo electoral, ha añadido que los resultados no le merecen credibilidad, ya que les han adjudicado un número de votos inferior incluso al de sus militantes.

El candidato a la vicepresidencia por el partido socialista, Adolfo Evertszi ha señalado irregularidades en la transmisión de datos. Dijo también que el Gobierno había recurrido al chantaje, haciendo correr por medio de los CDS (Comités de Defensa Sandinista) el rumor de que podía averiguarse por quién votaba cada uno.

En cualquier caso, resulta sintomático que las denuncias procedan casi exclusivamente de los partidos de izquierda, que han debido conformarse con porcentajes que apenas rebasan el 1%. Los grupos de centro-derecha inscritos en el proceso se muestran, por el contrario, relativamente satisfechos con su cosecha electoral, que les garantiza en conjunto unos 25 escaños de la Asamblea.

Entre los observadores extranjeros, el dominicano José Francisco Peña, vicepresidente de la Internacional Socialista, ha declarado que las elecciones han sentado las bases de un proceso constitucional que asegure la supervivencia de los grupos opositores. "Lo que hace falta ahora", añadió, "es que el presidente electo mantenga las libertades y amplíe el diálogoa todas las fuerzas políticas, ya que quienes no participaron necesitan alguna vía de expresión al no estar presentes en el Parlamento. El Frente Sandinista debe ser duro en lo militar y flexible en lo político".

El presidente Daniel Ortega declaró que no se pueden desdeñar los resultados obtenidos por la oposición tradicional y admitió que fueron superiores a los previstos por el Gobierno. Su promesa de mantener un espacio político pluralista sólo se ve amenazada, según sus palabras, por la guerra emprendida contra este pequeño país por Estados Unidos.

7.300 bajas gubernamentales

La muerte del comandante Schmidt es sólo el último episodio de este ya largo conflicto, que ha costado a Nicaragua más de 7.300 bajas en las filas gubernamentales entre muertos, heridos y secuestrados.

El Ministerio del Interior, del que depende todo el sistema de comunicaciones, ha explicado que el comandante murió cuando las tropas especiales Pablo Úbeda perseguían a una fuerza de tarea, llamada El Ciclón, que la semana pasada provocó la muerte de seis niños en un bombardeo de artillería.

El comunicado no explica suficientemente por qué el gerente de Telcor, una especie de Telefónica nicaragüense, se encontraba combatiendo en Boaco. Fuentes próximas al Gobierno dijeron que había visitado un centro estratégico de comunicaciones cuando su convoy fue emboscado por una columna guerrillera.

Es poco menos que milagroso que una operación de esta naturaleza pueda saldarse con la destrucción total del enemigo y sólo una ba a en las filas propias. Antes de emitirse el comunicado oficial circuló la versión de que las tropas del Ministerio del Interior habían sufrido también más de 20 bajas, aunque este extremo fue luego desmentido.

Schmidt era gerente de la multinacional Siemens cuando decidió sumarse a la lucha del Frente Sandinista contra Somoza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de noviembre de 1984

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