Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:Se expone en Madrid una muestra del nuevo expresionismo alemán occidental

Gran panoramíca de la pintura alemana actual

Está abierta al público madrileño desde el pasado 21 de mayo, en el Palacio de Velázquez del Retiro, la muestra colectiva Origen y visión: nueva pintura alemana, con obras de 17 artistas del que se viene llamando nuevo expresionismo. Detrás de este espléndido montaje está la personalidad de uno de los críticos más notables en la presente década, Christos Joachimides, justamente famoso por haber realizado, junto a Norman Rosenthal, ese par de importantes exposiciones tituladas, respectivamente, New spirit in painting y Zeitgeist, celebradas en Londres, 1981, y Berlín, 1983.El interés de la presente muestra responde a que nos proporciona, con la amplitud y el rigor necesarios, la oportunidad de conocer una de las corrientes pictóricas más universalmente famosas en la actualidad, a la que, por fortuna, aunque lentamente, se va incorporando nuestro país. Quiero decir que, con ello, Barcelona y Madrid empiezan a parecerse a otros centros artísticos donde discurre información directa sobre las novedades artísticas más significativas.

La explicación es, desde mi punto de vista, clara: Joachimides no es sólo un promotor gratuito de su personal gusto, tiranizando la realidad para que coincida con sus intereses; es un estudioso de la misma y sabe plasmarla. Así queda de manifiesto en la combinación de didactismo y belleza con que ha llevado a cabo la presentación de un asunto complejo. ¿Por qué complejo? Porque lo seleccionado no es un grupoo movimiento concreto ni abarca una sola generación; y porque resumir, con algunas obras impertantes y sólo 17 autores, 20 años de actividad creadora, no es fácil.

En este sentido, he de resaltar cómo Joachimides ha aprovechado al máximo las posibilidades extraordinarias del Palacio de Velázquez, habitualmente convertido en una especie de alquería de odiosas concepciones culturales aldeanas, pero demostrando que su radiante atmósfera espacial puede plegarse a una explicación visual ordenada y congruente. Sin tramoyas feriales ni etiquetas tautológicas, hace lo que hay que hacer: enseñar a ver pintura. He aquí la fórmula, teniendo en cuenta que esta pintura expresionista alemana no responde a una tendencia organizada, sino a un movimiento orgánico con raíces fnuy hondas en una tradición que se remonta a siglos, pero que se renueva en el actual tanto en el expresionismo de la vanguardia germánica como en su rebrotar desde hace 20 años.

Pues bien, la fórmula es así: un primer abanico, donde ha seleccionado las obras primeras de las figuras tutelares de esta corriente -Baselitz, Penck, Hódicke, Immendorff, Koberling, Túperz-; luego, amplios espacios donde respiran cuadros de gran formato de los principales pintores; finalmente, pequeñas capillas laterales donde, por lo general, están representados los nombres más recientes. El conjunto da sensación de coherencia y hermosa armonía donde predominan las ásperas. tonalidades sombrías. Hay algunos ejes visuales prodigiosos, como el del tríptico de Anselm Kiefer, la pared de Immendorff o algunos de los correspondientes espacios reservados a Lüperz, Hödicke, Hacker, Penck... Creo, por tanto, que se puede gozar y aprender mucho con esta muestra del arte alemán actual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de junio de 1984